viernes, diciembre 30, 2005

525600 minutos de 2005

Se acaba el 2005, que ha sido un año buenísimo. Puedo decir que he cumplido mis grandes objetivos y he alcanzado las metas que me había propuesto, excepto ponerme super bollo. Pero bueno, tengo hasta los 30 para convertirme en un madurito atractivo.

¿Cómo medir un año de vida? En amaneceres, puestas de sol, tazas de café, condones, botes de mahonesa, renovaciones de DNI... Es difícil, así que me he propuesto hacer una lista con mis mejores momentos de 2005. Momentos impagables. No es un Top ni nada, no están ordenados por preferencia.

1.- Las tardes viendo Desperate Housewives con mis compañeros daneses: Ida, Jonas y Ronan.

2.- El día que se nos ocurrió a Ann y a mí ir a Malmö al Black Rose Trick Hotel, en el que fuimos absolutos protagonistas.

3.- La visita de los biolocos a Copenhague, que llegaron disfrazados de lolailo.

4.- La fiesta en la embajada española en Dinamarca, donde nos pusimos ciegos no, lo siguiente.

5.- La noche de ¿verano? en que decidí poner fin a mi aventura danesa y volver al Madrid de mis amores.

6.- La noche de San Juan en la playa con Ann, Pablo, Yuu y Michele, helando de frío y rodeados de cuatro jartos que no sabían lo que es bueno.

7.- Los días que conocí, primero a Lolo, y luego a Claudio y Patata en una sauna.

8.- Los conciertos de Antony, Rufus, Interpol y Franz Ferdinand.

9.- El rescoldo de verano que pillé de Madrid.

10.- El día que presenté el proyecto, que me quité una losa de 1000 toneladas de chumbo.

11.- El día que me llamó Nagore para comentarme que ya era un licenciado más.

12.- Los planes travestis.

13.- Mi viaje sorpresa-locura juvenil a Berlín.

14.- Mi madre comprando en el Fakta, pegando voces.

15.- Los días que vi Tarnation, Manderlay, Raspberry Reich,

16.- El día en que se aprobó el matrimonio gayi.

17.- La noche que se quemó el Windsor.

18.- El momento en que Madrid dejó de estar preparada para tí, ready for you, après pour vous.

19.- El viaje con Carol a Fuengirola.

20.- Las noches con Ann en garitos infectos de la noche vikinga.

21.- El día que les dieron el piso nuevo a mi padre y mi hermana.

22.- Mi cumpleaños en el backyard de casa, con tortillas de patatas y un gazpacho que se podía comer con cuchillo y tenedor.

23.- Ribadesella con los biolocos.

24.- Escribir los posts de este blog.

25.- ¡Leer vuestros mensajes!


¡Mucha suerte en 2006 para todo el mundo!

jueves, diciembre 08, 2005

Con las manos en la masa

24 horas es el tiempo que me he tirado despierto y en gran parte en el coche. Ayer por la mañana pusimos rumbo a Salamanca, ciudad Europea de la Cultura pero sin una mala autovía que te deje allí mismo. Nada más llegar nos encontramos con un cartel gigantesco que decía "En Salamanca reside el Pecado". Qué equivocados están, pensé, si Claudio ya no vive aquí.

Nuestro contacto en la universidad resultó ser una de esas personas que hablan acerca de lo que conoces de forma aplastante y sin lugar a un resquicio de duda. Envidio a esta gente, y siempre que me topo con alguna acabo pensando si alguna vez llegaré a esos niveles de conocimiento, si es algo que se aprende y adquiere o si no tengo nada que hacer. No estaría mal saber lo que va a pasar, claro está. Una vez entregadas las células y depositadas siguiendo un protocolo P3, es decir, en los bolsillos de nuestras chaquetas, nos fuimos a comer alentados por las buenas vibraciones que nos transmitió Mr. Onco. Y le pongo nombre porque lo más seguro es que vuelva a salir en este blog: es probable que colaboremos con él para unos temas, y eso pasaría por una estancia de 4 meses allí. Ya lo iríamos viendo si eso.

Como no podía ser de otra forma, el menú fue de lo más consistente: sopa castellana y cochifrito. Como en la canción de "Con las manos en la masa". Que no se va uno hasta allí para comer un plato combinado leñe.

El viaje de vuelta reveló cosas muy interesantes acerca de mi jefa. Como bien me dijeron, en este negocio es muy raro no estar un poco tocado. Ella no se si estará un poco ida, pero me gusta ver que no es la típica persona que consagra toda su vida al laboratorio, y tiene un montón de inquietudes, la mayoría de ellas artísticas, que admiro. Esta semana publican un libro de relatos que incluye uno suyo y a la vez está ilustrado por ella.

De vuelta en Madrid tardé casi una hora para cruzarla de norte a sur, que está muy bien. Fui a cenar a casa de Ann y al rato vino Claudio a tomarse unos vinos y unas cervezas. Cuando ya no pudo soportar más la sesión de fotos y vídeos caseros nos fuimos a tomar unas cosas al bar de Ali. Allí estaban Elda, Fredy, Anita y otras chicas de la profesión, todo el mundo un poco alcoholizado. Después de unos hungups Ann, que tiene un olfato muy fino y educado, vino diciendo que el camarero echaba una peste a colonia de señora que no se podía aguantá. Y como es así de discreto, se fue a la barra a darle el parte a Ali, que escuchó atentamente cómo Ann no controlaba el volumen ni la presencia del camarero y se lo decía en la puta cara:

- "Jo, Ali, el camarero lleva una colonia de mujeronnnnnnnnnnnnnnnn...."

Y luego vinieron las lamentaciones y las disculpas, pero ya era tarde. El camarero debió irse a casa triste y azul, pensando que le habían engañado cuando compró Anais Anais de Cacharel.

miércoles, diciembre 07, 2005

As sugar dissolves, it spreads happiness

El título de la entrada de hoy viene de una bolsita de azúcar que me dieron en un viaje de los viajes a Madrid que hice el año pasado, la única vez que he volado con SAS. Los suecos, que les encanta el design y yo creo que se pasaron un pelín de cursis.

Y hablando de viajes, mañana me voy a Salamanca, encrucijada de culturas y pueblo natal de Claudio, félix de los ingenios castellano. Como dice Ann, siempre quiero estar y estoy metido en todos los garlics, así que me voy con mi jefa y una post-doc a la Universidad de Salamanca. En teoría vamos a recoger unas células y discutir unos temas con un profesor que va a colaborar en el proyecto. Efectivamente, tal y como estáis imaginando, el coche en el que vamos (el mío, ese que la última vez que viajé nos dejó tirados 3 veces por diversos motivos) va forrado de papel albal y signos amarillos de biohazard, y nosotros con escafandras y outfits muy en plan "Estallido". Y es que nos ha comentado el señor en cuestión que cuando manda las células por SEUR llegan más muertas que Benny Hill.

Y por último aprovecho para mentar a una chica que fue ayer al concierto de Artemisa en el Naranja, y acordarme de su madre. La tía se tiró lo que es todo el concierto hablando de espaldas al escenario, haciéndose la guay y añadiendo a cada payasada que decía un mohín como cerrando los ojos. La tía debe pensar que eso le hacía interesantona, pero en realidad daban ganas de estallarle el vaso de tubo más cercano. Las opiniones vertidas por la tipa fueron de este pelo:

- "...porque Marlango hace muy buena música, y eso, pues no te entra en la cabeza, porque piensas que una tía tan guapa, siendo actriz, pues no tal...."

Yo no sé si todo esto venía al hilo de que ella además de guapa se consideraba talentosa y estaba dando ejemplos de celebridades que, como ella, eran la ostia. El caso es que no se calló ni con las canciones rápidas ni con las lentas, y Lolo, Patata y yo nos mirábamos cómplicemente con deseos de exterminio. Que una cosa es gritar "Qué arte, tía, que arrrrrte" y otra muy distinta es contar tu vida en verso mientras alguien canta.

Qué maleducados somos.

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