jueves, noviembre 10, 2005

Cuatro días de Cuatro

No hubo mandamientos el sábado. El sábado el señor descansó. Fui con Alvarito y Lucy al teatro a ver una pieza de teatro alternativo cuyo nombre no recuerdo pero era del tipo "Confesiones + adejetivo + de + imbéciles + adjetivo". Las reseñas, según Alvarito, señalaban que era muy crítica con el PP, pero a mí me pareció políticamente muy suave. Estuvo divertida pero recurría demasiado a clichés y estereotipos que yo creía enterrados: el rollo de la guerra de sexos, las mujeres son listas y los hombres no quieren ir de compras.

Luego fuimos a tomar unos teses a un búnker y mientras tanto arreglar el mundo. Poco pudimos hacer, porque al final acabamos todos los que estábamos allí riéndonos del camarero, que tenía unos 40 palos, no se enteraba ni de por dónde le daba el aire y estaba más sordo que Rompetechos.

- "Oye, perdona, ¿me puedes traer un colador?"
- "¿Un taladrador?"

Que vale que esté sordo, pero este señor el rollo de la situación y el contexto no lo manejaba muy bien. Pobre.

Tras una fugaz visita al Naranja (la cabra tira p'al monte) a ver a Yuu, que se despedía antes de marchar por dos meses, y tomarnos unos algos en un sitio cuyo nombre nunca se cita, nos fuimos a casa. Fue la primera vez que vi a Ann mezclarse con el vulgo y coger un búho como la gente de la calle, que suda y come pollo frito con las manos en el Kentucky.

El domingo habíamos quedado para ir al cine y ver "Match Point" pero las masas, en un intento de escapar del trauma pre-semana de los domingos, habían decidido asaltar los Ideal y dejarnos sin entradas. No bastó con hora y cuarto de antelación. Mientras Paco León hablaba en inglés con una rubia altísima en la fila de al lado, al final sacamos entradas para "Una historia de violencia". No me parece la octava maravilla pero me resultó creíble, y eso a estas alturas ya es algo fuera de serie. El final está muy bien y lo mejor, esa escena de sexo en las escaleras, que me parece muy real y bien rodada, de las mejores que he visto. Luego lo he comentado y la gente me mira raro, igual es que la única relación que yo he tenido ha sido un poco enfermiza.

El lunes era el estreno de Cuatro y quedamos para cenar en casa de AGdP y Karina Montajista. Fue divertidísimo cenar, estaba todo riquísimo y bien acompañado de la sempiterna mahonesa, que va con todo. Al final nos tragamos cuatro horas de televisión chunga para ver cómo nos habían recortado a Ann y a mí en beneficio de AGdP, pero es que no había color: a su lado éramos más sosos que Ana García Siñeriz. Para celebrarlo salimos a quemar la ciudad a eso de las 2,30 A.M. Y un lunes a esas horas sólo se puede ir a dos sitios: tu propia cama o el Why not?. Lleno, como siempre, con esa mezcla de gente imposible y ese dueño de pelo frito mezcla entre Mr Burns y Michael Jackson. Nada cambia en ese lugar, incluida la música, que es para abrirse las venas con un vaso de tubo. Menos mal que Mr Abba Loca Del Chocho había decidido acostar a los niños, decirle a su mujer que tenía que ir a la oficina a hacer unos informes, meterse unas cuantas lonchas de algo que colocaba mucho y dar rienda suelta a su plumero en las escaleras del citado antro. Los playbacks que hacía no es que estuvieran desincronizados, es que si estaba sonando "Mamma mía" él directamente cantaba alguna copla de La Paquera de Jerez, tranquilamente. Pero con mucha mucha pluma.

El martes quedé con Claudio para unos temas y unas cosas, y después de ver el abrigo con el que Patata ha contribuido a mantener una industria que asesina a lindos animales que viven alegres (la Patata no veía Waku-Waku) en los bosques de Canadá, me fui con Luis a que me contara el corto que ha rodado con Kira Miró y en el que hace de travesti radical. Más tarde me fui a otro sitio donde me esperaban mis amigos para cenar algo y despedir a Lidia, que volvía a la pérfida Albión. Debatimos, como siempre hacemos en este sitio, el Estatut, la República y becas y proyectos de investigación, que damos mucho asquito cuando nos juntamos. Estaban allí Denise y Sean, un americano al que estuve dando la chapa. El americano lo que quería era meterle la lengua a Lucy, anda que no se le notaba.

Ayer estuve de marujeo en casa con Mrs Eric, haciendo croquetas del cocido sobrante y ordenando mi habitación, oh, dios mío. Sí, CDs por orden de artista y fecha de publicación incluida. Ahora que ya he escuchado el "Confessions on the dancefloor" puedo decir que el disco me parece que está muy muy bien, pero que no nos la den con queso y nos digan que revoluciona la pista de baile. Para nada, aquí la única revolución de verdad es la de los chiquiprecios. Ahora, está genial para bailar y creo que va a vender como churros.

Por último, quería comentar algo acerca de Cuatro. Creo que la mayoría pensábamos que estábamos a años luz de los comienzos de TeleTeta (Telecinco) y la cutrez tan genial con la que abrieron. Para regocijo de algunos como yo, Cuatro abrió de una forma un tanto bizarra, con esa grada de gente mirando y sonriendo. Y luego el informativo de Gabilondo, que está muy bien, pero el pobre hombre sin el teleprompter mira a cámara como Marujita Díaz. Después de cuatro días tengo que decir que de momento me parece que va estar bien, pero:

- ¿quién dijo que tomaba como referente la HBO americana? Dios mío, qué blasfemia. Las series de Cuatro no pueden ser más jinchas, no hay otro adjetivo para describirlas.
- si de verdad esta gente quiere hacer algo nuevo en televisión, y teniendo en cuenta que su target audience es la gente joven y urbana, ¿por qué no se deciden a poner las series y películas en V.O.?

Chapeau la reposición de Melrose Place. Ese capítulo #1, con Jennie Garth as Kelly, con su blanca palidez y enamorada hasta las trancas de Jake, inauguraba el spin-off de Beverly Hills 90210. Me di cuenta de que me gustaban todos y cada uno de los hombres: Jake, Billy, Tom Mancini... No veo el momento de que llegue la doctora Kimberly Shaw y se vuelva loca. Y Daphne Zúñiga, que era maravillosa.

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