martes, octubre 11, 2005

Clockwise Naranja

El Naranja ya está en funcionamiento, en sentido horario. Aunque hablando de horarios, hoy estaba cerrado y no sé si es porque libran los lunes o porque la policía lo ha precintado.

Ya está todo escrito acerca del fin de semana. El viernes fue la premiere, un éxito de público. La barra libre de cerveza y el cock-tail presagiaban una asistencia masiva, y así fue. Conocimos a Mynerva, saludamos a bloggeros, bailamos un poco y cuando cerraron nos fuimos al QK. Allí estaba poniendo copas ArseFace, o Caraculo, uno de los personajes más tremendos de Preacher. El novio de la Patata, cuyo cibernick desconozco, también conocía Preacher y aprobó el parecido razonable. Qué hijosdeputa somos, la verdad. Estuvo muy bien ese rato, en el que al final conocimos a Supervago e Iko. Al salir le dije a Matronic que se parecía a Sarah Ferguson, y le sentó fatal. Es cierto que se parece mucho más a Julianne Moore, pero creo que hay muchos hombres a los que Sarah Ferguson les da mucho morbo. O igual me lo estoy inventando; en cualquier caso, Matronic, no te enfades.

Intentamos entrar en sitios que estaban cerrados y sitios que estaban petados. Nos tiraron un cubo de agua, algo que no me había pasado nunca y me pareció genial. La noche tocaba a su fin muy a nuestro pesar, y acercamos a Farala a Moncloa dando un voltio tremendo. La teoría oso/barbie es que según un sudamericano que conocí un día, existe una clara dicotomía en el mundo gay masculino: o eres oso o eres barbie. A mí me dejó loco y elegí oso. A Farala le dijimos que no podía ser oso, y por tanto le tocaba ser barbie. A juzgar por sus pataletas no le hizo mucha gracia, pero no es una teoría que me haya inventado yo.

El sábado era el día de DJ Supervago. Ann y yo llegamos muy pronto, no había casi nadie. Pero sonaba Feria y sólo por eso ya valía la pena estar allí. Claudio ya estaba más relajado, porque el viernes se le había visto atacado. El bar se fue llenando y aparecieron mis amigos, en tropel. Yo andaba ya un poco achispado por culpa de los precios populares, y Farala ya estaba subiéndose a la bola del techo. La policía ya había visitado el local, y a partir de ahí lo más divertido fue intentar adivinar la canción que sonaba. La única que acerté fue "Oh la la" de Goldfrapp y bailé con Farala en el miniescenario. Mis amigos se fueron a Bilbao y yo me quedé en el bar, a ver si venía un amigo con el que había quedado.

Después de cerrar y unas charlas en la puerta hubo otra espantada de gente y nos quedamos Farala y su amigo alemán, Claudio y yo. Querían ir a Tabata y yo dije que me iba a casa, pero me sedujeron con malas artes para que me quedara: me ofrecieron comida. Fuimos an ca Claudio, que tenía trozos de pizza cuatroquesos medio mordidos a los que no hice ascos, y nos enseñó fotos bastante infames con personajes públicos aún más infames. Después fuimos a GatoDorado´s, y allí todo se descontroló un poco. Llegó Ann de ver a sus amigos, y de repente me vi acorralado en el balcón. La verdad es que estuve un poco mojigato y bastante cortado. Me daba bastante vergüenza estar en casa de dos personas que no me conocían de nada, que estaban obervando todo desde el sofá, a ver qué pasaba. Claudio, no tienes que disculparte por nada. Cuando ya no quedaba ni gota de vino nos fuimos, cada mochuelo a su olivo.

El domingo no pude levantarme tarde, porque mi padre se está mudando y quería ideas para amueblar la casa. Parecía un domingo cualquiera, pero no: ha sido el día del mejor cocido jamás cocinado. Ni el que hizo mi señora madre en Copenhague estaba tan bueno. Fue simplemente espectacular.

La tarde estaba predestinada a ser una siesta postcocido, y luego tenía planeado ir a ver una frikada a la Filmoteca, pero un amigo me llevó a ver "La pesadilla de Darwin". Leyendo la reseña yo me había hecho una idea muy equivocada de la película, creyendo que trataba de evolución, ecología de poblaciones y demás. La sorpresa fue muy grata pero muy cruda; tanto que al salir del cine apenas comentamos la película. Muy recomendable este documental acerca de la vida en la orilla del Lago Victoria, que presenta la miseria, la hambruna y la supervivencia de los habitantes de esta zona cuya principal fuente de ingresos es la pesca. Una cantidad de escenas visualmente muy llamativas e impactantes, auténticas fotos merecedoras del Pulitzer. La sensación que me provocó una escena en la que un grupo de niños está preparando comida y de repente todos se revolucionan y se empiezan a pegar y a llenar las manos de arroz no la puedo describir con palabras, fue como un llanto en seco.

Lo peor de todo es que minutos más tarde estábamos comiendo tortilla y empanada, charlando alegremente, y cuando nos fuimos los platos se quedaron medio llenos, como si la cosa no fuera con nosotros.

Hoy tengo sentimientos encontrados. Sigo sin tener ningún tipo de ocupación, y tampoco hago mucho por encontrarla. Se me cae la casa encima, y no soporto que empiece el otoño y yo siga de vacaciones, es algo totalmente antinatural a lo que no estoy acostumbrado. Necesito levantarme pronto, tener una rutina, salir de casa, sentirme productivo y activo. Empiezo a estar agotado de mis propias palabras, así que creo que voy a hacer caso a lo que me dicen y voy a pasar a la acción: envío masivo de CV, a discreción. Y en febrero ya buscaré la beca predoctoral.

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