jueves, octubre 27, 2005

Happy Birthday Mr. Blog

Hace poco más de un año, Ann O'Nadada, Yuu y el que suscribe se encontraban en una sala de ordenadores de la universidad en Lyngby, Copenhague. Mientras Yuu arreglaba unos asuntos y unos temas, Ann y yo nos dedicábamos a trastear, intentando olvidar que eran las 3 de la tarde y era más de noche que en el bosque de la bruja de Blair.

Ann me enseñaba fotos de las fiestas EPT en que había estado. De repente en su cerebro hubo una extraña asociación de ideas y me contó que había una cosa que se llamaba blog y que había uno muy divertido que se llamaba Diario de B: 6 lonchas de jamón de york, que había surgido como spin-off del Diario de V. Yo no tenía ni idea de lo que era un blog, y cuando me lo explicó nos miramos, nos sonreímos e hicimos un velado pacto que consistía en que escribíriamos blogs para contar nuestras andanzas por Dinamarca, y si podíamos, de paso, acabar cenando en casa de Olvido, pues mucho mejor.

Tras unos cuantos días con el blog funcionando y sin que nadie supiera la dirección decidí informar a mis compañeros de eternos cafés en el student house, Ann y Jon. Esos cafés en los que se hablaba de sexo, mentiras y cintas de vídeo.

Hasta hoy. Llegaron los links, el Haloscan, el fotolog y toda esta parafernalia, pasaron los meses, las visitas, los comments y las actualizaciones. Hasta hoy.

Gracias a Ann, por descubirme el blog, y a todos los demás.

lunes, octubre 17, 2005

No sé qué cara poner

Las razones que me llevan a actualizar a estas horas de la mañana son varias; las mismas que provocan mi insomnio. No es que los gatos se estén peleando por ver quién ocupa el preciado sitio entre mis piernas, que sí. O la angustia vital que me tiene anulado, algo ciclotímico, y que me hace ser patético más tiempo del recomendado para una persona de mi edad y preferencias sexuales, aunque también.

Mientras en la teletienda anuncian el típico aparatito "enlarge penis" que tantas veces nos han ofrecido ya en spam de hotmail, y en "Nosolomúsica" un artista noruego cree descubrirnos en su obra la peculiar relación del hombre con los animales, yo voy a contar el fin de semana.

El viernes pasará a la historia como un día nefasto. Fui con M. a ver la última película perpetrada por Cédric Klapisch. No voy ni siquiera a citar el título, me niego: la continuación de aquella película de estudiantes Erasmus en Barcelona. Debió ser que al señor éste le apetecía mucho ocupar su tiempo libre, o que necesitaba comer algo caliente, y decidió hacer una segunda parte lenta, absurda, pretenciosa y plagada de clichés. Por si fuera poco no debían tener problemas de celuloide y es atrevida hasta con la duración. Es la primera vez que me he planteado seriamente abandonar la sala.

Con este panorama y un terrible sabor de boca del que nos intentamos deshacer con un kebab, fui abandonado y me dirigí a El Naranja a oír cantar a Lois Casino, aka Artemisa. Cuando llegué estaba cantando "Alta Felicidad", y cerró el repertorio con una versión acústica de "In your eyes" dedicada a Claudio. Ann llegó tarde y hecho polvo, tanto que a las dos de la mañana ya estaba yo en casa medio achispado diciéndoles guarradas a los gatos ante la mirada atónita de Mrs Eric.

El sábado fui a la Filmoteca a ver "20 cm", en una sesión para los miembros de la Academia que tienen que nominar, y mi última oportunidad de verla en la gran pantalla. Y claro, después de ver el engendro del día anterior y de escuchar las críticas tan malas, me gustó mucho. Porque hacer un musical creo que es lo más complicado en cine y Ramón Salazar aprueba con nota; porque Mónica Cervera hace un transexual creíble (¿acaso no es ella en realidad transexual?); porque Lola Dueñas hace de su capa un sayo y hace lo que quiere con su pelo; porque Najwa por fin deja de lado el susurro y habla alto y claro; porque Pablo Puyol en sí me da un poco de reparo y aquí incluso me pone; porque Juan Sanz ("La vida mancha", "El séptimo día") de por sí me flipa; porque Madrid vuelve a ser una protagonista más de la historia. Los números musicales son a cada cual más camp. Lo peor: la prótesis genital que se le pone a Marieta, muy muy chunga.

Lo malo de ver este tipo de películas es salir de la sala y oler la realidad, volver a sentir la desazón que provoca darse cuenta de que la vida no es una tómbola. Es entonces cuando uno necesita unaThaiBox, o en su defecto decide vencer el desasosiego a golpe de mastercard. Una cutresudadera hace las veces de mil bolsas de ropa de marca.

Por la noche era el suflé de Patata. Mrs Eric no tenía planes así que decidí echármela al hombro y que se tomara unas copas conmigo por primera vez y sin que sirviera de precedente. Mrs Eric sabe de su potencial (es una MQMF) y desplegó toda su artillería en forma de estilismos/maquillaje/peluquería, saliendo lo que se dice hecha un pincel; mientras tanto, yo iba igual de arrastrado que siempre. Qué extraña pareja en el autobús, donde le puse CocoRosie y ella ponía caras de arcada. Es que Mrs Eric es muy moderna en el vestir y el pensar, pero la música le va más bien clásica.

En El Naranja la Patata recibía a sus invitados impecable y estilosamente vestida con su martiakos y sin bandejón de Ferrero Rocher. Su pinchamiento consistió en una sesión de jitazos, uno tras otro. Llegaron mi hermana con su novio, y Ann con Elda. A estas alturas de la noche todo el mundo había manifestado en mayor o menor medida su admiración e incluso atracción sexual por Mrs Eric que, no consciente de haberse convertido en objeto de deseo de gayis y féminas, se sentaba elegantemente en la barra. No doy nombres porque todos conocemos los efectos del alcohol etílico, pero si alguna de las proposiciones que oí en el baño sigue en pie, razón aquí.

Mrs Eric se fue igual que llegó, y nos quedamos a cerrar el bar. Supervago e Iko se fueron a una fiesta, y los que no teníamos dónde caernos muertos decidimos ir al Nasti, pero por lo visto la fiesta era un chollo y aunque Elda y yo pintábamos más bien poco allí, nos metieron en un taxi en dirección a Alonso Cano. El taxista era un auténtico humorista además de forofo futbolero, y le dio la chapa a Claudio, que se sentó delante y por tanto era el hombre del taxi y le tenía que gustar el fútbol por cojones. La fiesta en la casa duró lo que tardó Patata en deshacerse de su mareo, y Farala y yo teníamos tanto hambre que hicimos presión para ir a comer algo, daba igual qué o dónde. Otro taxi al centro para acabar en el sprint de Alonso Martínez, compartiendo cola con teenagers que salían de bailar reguetón de cualquier sitio. Tuvieron que personarse incluso miembros de los cuerpos y fuerzas, que llegaron blandiendo la porra, y hubo que contener a Farala. Comimos napolitanas, gazpacho y picsas que estaban muy malas pero sabían a gloria. Algunos tuvieron la suerte de dormir en colchón latexnaturadelomonaco, y Farala y yo pusimos rumbo a Cibeles, que es donde acaban las noches de gente de clase obrera como nosotros.

Domingo ha pasado con más pena que gloria. He ido al centro a tomar café con Deivid y sus aitas, que estaban pasando el fin de semana en Madrid. Cómo me quieren, con todo el tiempo que ha pasado, es increíble; y yo a ellos. Luego he desvalijado la colección DVD de DeiViD, que es algo digno de ver. Es que empieza la semana y tengo que hacer algo con todo este tiempo libre que va a acabar con mi salud mental. Si es que me queda algo de eso.

miércoles, octubre 12, 2005

Sentido y sensibilidad

¿Qué escribe uno cuando no sabe ni por dónde le da el aire? Cuando ocurren cosas que escapan al control, cuando la intuición y la experiencia adquirida no sirven o no funcionan, cuando cosas que importan menos que otras ocupan tu cabeza más tiempo del necesario, cuando el curso de lo normal de repente gira y te pilla desprevenido, ¿qué escribes?

Pues uno escribe entradas coñazo como la de hoy. Ayer acompañamos a Mrs Eric a hacerse unas pruebas cuyo pronóstico esperamos que sea bueno. De todas formas el susto no se lo quitaba nadie y fuimos con ella mi tía, mi hermana y yo. Nos tiramos toda la mañana diciendo chorradas y haciendo monerías, con objeto de desdramatizar, porque dramatizar es algo que les encanta hacer a mi madre y a mi tía cuando están solas. Al final se alcanzaron unos niveles de humor negro e incluso crueldad que no voy a relatar aquí para no herir sensibilidades, que estamos en horario infantil. El caso es que Mrs. Eric se bajó al quirófano en la camilla haciendo con la mano el saludo de Lluvia de estrellas, y diciendo que volvería convertida en Celine Dion, así que ni tan mal.

Hoy estoy de enfermero en casa, y he decidido bajar a alquilar unos DVDs. Mrs. Eric dice que quiere reírse, así que descartadas quedan "Elegir un amor", "Magnolias de acero", "Philadelphia" o "El aceite de la vida", por poner un ejemplo. Creo que encontrar una película española con la que reírnos va a ser un poco difícil.

Con lo que me apetece una de llorar.

martes, octubre 11, 2005

Clockwise Naranja

El Naranja ya está en funcionamiento, en sentido horario. Aunque hablando de horarios, hoy estaba cerrado y no sé si es porque libran los lunes o porque la policía lo ha precintado.

Ya está todo escrito acerca del fin de semana. El viernes fue la premiere, un éxito de público. La barra libre de cerveza y el cock-tail presagiaban una asistencia masiva, y así fue. Conocimos a Mynerva, saludamos a bloggeros, bailamos un poco y cuando cerraron nos fuimos al QK. Allí estaba poniendo copas ArseFace, o Caraculo, uno de los personajes más tremendos de Preacher. El novio de la Patata, cuyo cibernick desconozco, también conocía Preacher y aprobó el parecido razonable. Qué hijosdeputa somos, la verdad. Estuvo muy bien ese rato, en el que al final conocimos a Supervago e Iko. Al salir le dije a Matronic que se parecía a Sarah Ferguson, y le sentó fatal. Es cierto que se parece mucho más a Julianne Moore, pero creo que hay muchos hombres a los que Sarah Ferguson les da mucho morbo. O igual me lo estoy inventando; en cualquier caso, Matronic, no te enfades.

Intentamos entrar en sitios que estaban cerrados y sitios que estaban petados. Nos tiraron un cubo de agua, algo que no me había pasado nunca y me pareció genial. La noche tocaba a su fin muy a nuestro pesar, y acercamos a Farala a Moncloa dando un voltio tremendo. La teoría oso/barbie es que según un sudamericano que conocí un día, existe una clara dicotomía en el mundo gay masculino: o eres oso o eres barbie. A mí me dejó loco y elegí oso. A Farala le dijimos que no podía ser oso, y por tanto le tocaba ser barbie. A juzgar por sus pataletas no le hizo mucha gracia, pero no es una teoría que me haya inventado yo.

El sábado era el día de DJ Supervago. Ann y yo llegamos muy pronto, no había casi nadie. Pero sonaba Feria y sólo por eso ya valía la pena estar allí. Claudio ya estaba más relajado, porque el viernes se le había visto atacado. El bar se fue llenando y aparecieron mis amigos, en tropel. Yo andaba ya un poco achispado por culpa de los precios populares, y Farala ya estaba subiéndose a la bola del techo. La policía ya había visitado el local, y a partir de ahí lo más divertido fue intentar adivinar la canción que sonaba. La única que acerté fue "Oh la la" de Goldfrapp y bailé con Farala en el miniescenario. Mis amigos se fueron a Bilbao y yo me quedé en el bar, a ver si venía un amigo con el que había quedado.

Después de cerrar y unas charlas en la puerta hubo otra espantada de gente y nos quedamos Farala y su amigo alemán, Claudio y yo. Querían ir a Tabata y yo dije que me iba a casa, pero me sedujeron con malas artes para que me quedara: me ofrecieron comida. Fuimos an ca Claudio, que tenía trozos de pizza cuatroquesos medio mordidos a los que no hice ascos, y nos enseñó fotos bastante infames con personajes públicos aún más infames. Después fuimos a GatoDorado´s, y allí todo se descontroló un poco. Llegó Ann de ver a sus amigos, y de repente me vi acorralado en el balcón. La verdad es que estuve un poco mojigato y bastante cortado. Me daba bastante vergüenza estar en casa de dos personas que no me conocían de nada, que estaban obervando todo desde el sofá, a ver qué pasaba. Claudio, no tienes que disculparte por nada. Cuando ya no quedaba ni gota de vino nos fuimos, cada mochuelo a su olivo.

El domingo no pude levantarme tarde, porque mi padre se está mudando y quería ideas para amueblar la casa. Parecía un domingo cualquiera, pero no: ha sido el día del mejor cocido jamás cocinado. Ni el que hizo mi señora madre en Copenhague estaba tan bueno. Fue simplemente espectacular.

La tarde estaba predestinada a ser una siesta postcocido, y luego tenía planeado ir a ver una frikada a la Filmoteca, pero un amigo me llevó a ver "La pesadilla de Darwin". Leyendo la reseña yo me había hecho una idea muy equivocada de la película, creyendo que trataba de evolución, ecología de poblaciones y demás. La sorpresa fue muy grata pero muy cruda; tanto que al salir del cine apenas comentamos la película. Muy recomendable este documental acerca de la vida en la orilla del Lago Victoria, que presenta la miseria, la hambruna y la supervivencia de los habitantes de esta zona cuya principal fuente de ingresos es la pesca. Una cantidad de escenas visualmente muy llamativas e impactantes, auténticas fotos merecedoras del Pulitzer. La sensación que me provocó una escena en la que un grupo de niños está preparando comida y de repente todos se revolucionan y se empiezan a pegar y a llenar las manos de arroz no la puedo describir con palabras, fue como un llanto en seco.

Lo peor de todo es que minutos más tarde estábamos comiendo tortilla y empanada, charlando alegremente, y cuando nos fuimos los platos se quedaron medio llenos, como si la cosa no fuera con nosotros.

Hoy tengo sentimientos encontrados. Sigo sin tener ningún tipo de ocupación, y tampoco hago mucho por encontrarla. Se me cae la casa encima, y no soporto que empiece el otoño y yo siga de vacaciones, es algo totalmente antinatural a lo que no estoy acostumbrado. Necesito levantarme pronto, tener una rutina, salir de casa, sentirme productivo y activo. Empiezo a estar agotado de mis propias palabras, así que creo que voy a hacer caso a lo que me dicen y voy a pasar a la acción: envío masivo de CV, a discreción. Y en febrero ya buscaré la beca predoctoral.

miércoles, octubre 05, 2005

Vaya tela

Hala, ya han salido las fotos del último EPT. Las fotos son una pasada, y hay que joderse lo bien que sale la gente y cómo posan. Yo no salgo muy bien parado, pero bueno. Que nos quiten lo bailado y bebido. Ann y yo haciendo el payaso, con Glenda Galore y V, con un amigo de Ann... en todos los ajos.

A ver si al próximo viene toda la gente que se apunta en un principio, conllo.

Ya me dijeron que sacara yo las fotos antes de que las travestis me dejaran en ridículo. He de decir que la cosa podría haber sido mucho peor. Me voy a mi entrevista de investigador, porque como travesti ya veo que no tengo futuro.

lunes, octubre 03, 2005

Travesti (auto)destructor

Hoy no voy a hablar del Plan Travesti, aunque diré que fue fastuoso, que cuánto bailemos y liguemos, porque ya ha perdido cualquier tipo de actualidad. Ya he tenido mi bautismo travesti, y puedo decir que soy un travesti destructor de la ley de dios.

Tampoco voy a relatar mis primeros días como parado en busca de beca predoctoral, pero diré que cada día que pasa me siento más costra social y necesito un trabajo de lo que sea mientras consigo la dichosa beca. Un sueldo, eso es lo que me pide el cuerpo. Poniendo copas, fregando escaleras, sexando pollos, escribiendo prospectos, pinchando agujas en cruces de tren... me da igual. Incluso me ofrezco como fluffer.

Ni siquiera voy a contar que soy lo peor, que estoy todo el día fuera, gastando dinero que no tengo. Ni voy a comentar esos anuncios que me parecen ya lo ultimísimo en publicidad, como el de Renova que te paga el IRPF.

Sólo puedo contar que ayer fui la persona más absurda del mundo. Convertido en una factoría de rinovirus con patas, y tras estar enclaustrado en casa todo el fin de semana, ayer por la tarde me decido a salir a tomar el aire. En las canceladoras de Atocha me doy cuenta de que he cogido el abono caducado, y en contra de lo que hago siempre (colarme, saltar la verja) me dirijo a la taquilla a abonar el importe del ticket. El empleado de Renfe, amargado por defecto, me dice que tiene que poner la multa de 6.60€. Como sólo tengo 6, el tío me monta el pollo y me dice que el resto lo tiene que poner él. "Te jodes", pienso, y prefiero que me ponga la multa a que se haga el sueco. Eso sí, me quedo sin un duro y con cara de croqueta de bakalao. No siendo consciente de la situación me dirijo al Reina Sofía, que está chapado. Empiezo a pensar que todo forma parte de una broma. Subo a la filmoteca: todavía puedo salvar la tarde. No, porque en la puerta del cine Doré, con los bolsillos para fuera y sin un céntimo, hago gestitos de Najwa en Piedras. Con lo barata que es la Filmoteca, coño. A ver si está el Lucas, amigo de mi padre que curra allí y me cuela a veces. "Hoy no trabaja". Ni hoy ni nunca, no te jode, si se toca los huevos en la cabina.

En éstas, uno va al sitio donde va la gente que no tiene dinero los domingos por la tarde y pasa de ir a patinar al Retiro: la FNAC. Craso error, porque un malgastador como yo se enchocha con 4 DVDs, 20 CDs y 15 libros, y se va igual que ha llegado pero con un mosqueo de cojones, por la falta de panoja.

Salgo a la calle y me siento terriblemente absurdo, incluso con ganas de llorar, y noto cómo la gente me mira con cara de pena. De hecho un tipo gordo y hortera me mira con cara de asco. Eso ya sí que no. Me planteo meterme en un taxis y que me lleve a casa, en un estado de enajenación mental propio de Marisa Paredes, pagando 5000 pelas para que le quiten los botines, pero sin 5000 pelas, o sea que el taxis queda descartado.

Al final decido ir andando a casa, pero a la altura de Atocha el frío me mata y la garganta me duele como si estuviera haciendo gárgaras con lija del 12. Llamo a Mr. Eric, que está regresando del fútbol, para que me lleve a casa. Pero aparece La Chocho, cual Arcángel Gabriel en su blanco utilitario, para llevarme a casa. Dios te bendiga Cho.

Hoy todo me parece incluso divertido, pero ayer me parecía que no había nada más triste que lo mío, y que daba lástima, y deberíais tener caridad.

A ver si esta semana remontamos, y puedo contar algo con un poco más de enjundia.

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