lunes, septiembre 19, 2005

(No) tengo miedo al futuro

Esta semana que acaba ha estado plagada de muchas emociones, un auténtico abanico.

El lunes hice el que sería mi último examen de la carrera. Una vez hecho no tenía nada claro aprobar, porque la profesora había decidido cascarnos una pregunta de un tema que no entraba, y además un pelín capciosa: plátanos como fábricas de anticuerpos. Sí, como lo oís, la inmunización oral está al caer. El caso es que yo de las cosas importantes nunca me acuerdo, no así de chorradas como ésta, así que por una vez en la carrera me sirvió de algo.

El martes hicimos una cena an ca Warrior, que nos agasajó con abundantes y deliciosos manjares. Además habíamos alquilado el SingStar 2, que es el mejor invento de inicios de milenio. Yo la verdad que creía que lo iba a hacer fatal y no fue para tanto; fatal fue lo de Lolo, que luego se desquitó. Ann, que creía que nos iba a vapulear, se fue con los humos bajados, y Agdp dió el do de pecho. Artemisa dejó entrever una voz que amí me gustó mucho. Me descojoné con Claudio y sus interpretaciones, priceless.

El miércoles no sé qué hice, o sea que no debió de ser muy interesante.

El jueves fui a una entrevista de curro, que no fue mal pero me dejaron un poco tirado porque era de administrativo y yo soy de ciencias ciencias. Sigo a la espera, aunque no con muchas esperanzas. Por cierto, todo esto gracias a Tony, que metió mi CV en su multinacional.

El viernes fue el día. A las 11:40 me llamaba Nagore al móvil, y con voz de tanatorio me decía que habían salido las notas. Dos segundos más tarde se me había parado el corazón, pero Nagore sabía que si alargaba más esa pausa dramática le arrancaría los pelos la próxima vez que la viera. Diez segundos más tarde estaba gritando en la calle y llorando de emoción (es decir, no a lágrima viva, ni privándome, ni con hipos, sino de una forma contenida y elegante). En la universidad, una cañas a mi salud y la de Alvarito, que también se licenciaba ese día, y de ahí a ca mi padre, a dar la sorpresa. Por la tarde estuve un rato con Ann, que estaba haciendo la payasa en el cumpleaños de su sobrino, que es para comérselo con patatas. Luego fui a recoger a mi madre a la salida del trabajo, que dice que nunca voy a buscarla. Mrs Eric fue embargada por la emoción del momento, y me invitó a cenar para celebrarlo. Nos pillamos un pedo bastante majo, más yo que ella, que me tuvo que conducir a casa. En la cena nos sinceramos: yo le dije que me traumatizaron unos zapatos que me compró de pequeño, y ella robó un salero del restaurante.

El sábado fui a comer con Deivid (mi exnovio), y un amigo suyo, la Bittori. Fue una comida muy divertida, porque la Bittori es de traka y tiene frases muy tremendas. Yo llevé unas croquetas que estaban caducadas porque sabían súper ácidas, y quedé fatal. Para lavar mi imagen, me fui a dormir la siesta mientras ellos hablaban de pollas y polvos. Cuando me desperté en ese parque temático del muñeco de coleccionismo, nos fuimos al Festival de la calle fuencarral. Fue un horror, todo lleno de marcas y maricas tensas, mucho fichoteo chungo por la calle. Estuvimos tomando algo, haciendo tiempo, me tomé una caña express en el Palentino con Elda y Fredy y me fui a casa de Carol porque teníamos una cena de biólogos en Majadahonda. En teoría se eligió el citado municipio por ser fiestas; el lugar para cenar ni bien ni mal, correcto. Durante el camino les dije a mis amigos que ni se les ocurriera dejarme solo en el sector oscuro de la mesa: esa gente que siempre va a las cenas (nadie sabe cómo se enteran), y nunca has hablado con ellas aunque vaya a cena tras cena año tras año. Pues sí señor, cené en el lado oscuro, y no crucé palabra. Mejor para mí, que pude ponerme ciego sin tener que avergonzarme ni escuchar los improperios de mis amigos al ver que me he zampado la quinta pizza. Después fuimos al recinto ferial, regado de niñatos con pelo ensaimada llenando la caseta de IU; no pasaré a describir los estilismos de la gente de la caseta del PP. Las conversaciones que oímos fueron de este calibre:

- ...porque en la Moraleja, qué? No hay nada! Son todo casas, casas, casas...bueno, creo que hay un colegio, pero tú me dirás. La Florida está mucho mejor!

Conteniendo la arcada estuvimos dando un voltio y aguantando el frío, y cuando se nos inflaron los cojones nos fuimos a casa.

Hoy me he levantado tarde, comido chino, y apretado el final de la primera temporada de 6 feet under. Luego me he ido a la Casa de Campo, donde tocaba Bebe en las fiestas del PCE. Desde luego, cómo vendemos nuestros ideales al mejor postor: perroflaúticos en stands de apoyo al EZLN calzados con zapatillas que cuestan más que todo lo que llevas tú encima, pero todo con un look muy yeti, con cuellos rotos y pantalones rajados para intentar dar el pego. Pero a mí no me la dan.

Bebe ha estado bien, pero yo que no soy ni flamenquero ni de músicas del mundo me he ido un pelín decepcionado. Lo mejor sin duda ha sido cuando ha salido Carla Hidalgo al escenario y Carol le gritaba "Sainz de Baranda, Príncipe de Vergara"!!! No sabemos muy bien qué tenía que aportar, porque ha cantado como un gato mojado; espero que Bebe se explique.

Y hasta aquí esta semana. Decir dos cosas:
a) estoy tremendamente sensible esta semana, y lloro por todo. El fin de Sexo en NY nos dejó a Mrs Eric y a mí moqueando cual plañideras egipcias. En el curso de la edición de este post me he emocionado más de diez veces viendo un Top10 de momentos emocionantes de la tele. No he podido aguantarme con la niña de Sorpresa sorpresa a la que le gusta Redondo y tiene un muñeco que se llama Pipo. Otro favorito chungo para descargarel lacrimal es el anuncio de la Obra Social la Caixa.
b) no ligo nada de nada de nada. Qué mal. A pero B.

A ver qué tal en Fuengirola, a donde me piro mañana con Carol una semana a descansar y celebrar que, después de 6 años, múltiples aulas, más de 400 créditos aprobados, tardes y fines de semana en la biblioteca, mañanas perdidas en la cafetería, millones de páginas de apuntes fotocopiados e infinitas risas y buenos momentos, hemos acabado la carrera. Qué duro. El futuro.

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