miércoles, julio 13, 2005

Roskilde Festival

Antes de pasar a contar mi cumpleaños y el indescriptible ¿concierto? de Mariah Carey ayer, haré una breve reseña del festival de Roskilde.

Hay que recordar a los lectores que todo fue posible gracias a Jesper, que me llamó el sábado y me dijo que tenía que estar a las 9 de la mañana allí para recoger la pulsera-entrada. Agradecido y emocionado me presenté allí bien descansado para darlo todo en los mil conciertos que había programados. Para más inri era la primera vez que iba a un festival.

Tras dar un voltio por el recinto, oler todos los tipos de pises habidos y por haber, y ver a la gente con unas trompas de impresión y achicharrados, fuimos a comer algo. A falta de algo con muchísima grasa, nos metimos un plato de espaguetis gigantesco a lo que son las 11 de la mañana, que es lo que mejor le sienta a uno. Lo primero que vimos fue DJ Aroma, un coolgado que pinchaba chillout bastante chungo y tenía unos ventiladores y hacía unas pócimas con olores, en plan de película, con mucho humo y mucho incienso. Los que me conocen saben que no soporto velas ni inciensos, así que no tardamos mucho en irnos.

En la tienda de al lado estaba Joanna Newsom y su arpa, que empezaron a animar un poco al personal. J me contó que era muy colega de Devendra Banhart, al que no pude ver porque era el sabado. Para regocijo de los allí congregados, salió a cantar con Joanna al final del concert. Es de traka, como muy poca cosa, y con cara de canalla. El arpa es conocido por su poder somnífero, y antes de caer en brazos de Morfeo pusimos pies en el polvoroso camino que llevaba al escenario Odeon, donde empezaban The Futureheads. Allí unos viejecitos bastante graciosos hacían el punky y el cabra. Después Laid Back, un grupo de jipis daneses que no estaban mal. Tras media hora para comprar unas cervezas fuimos a ver The Faint, que me gustaron bastante aunque no tenía ni puta idea de quiénes eran. Más tarde 13&God, con unos problemas de sonido bastante serios, y Thievery Corporation, que fue de lo más animado pero pusieron la banda sonora a una pequeña nap que me eché. Bloc Party estaba imposible, y lo oímos tirados en el césped desde fuera de la tienda, pero vamos, nada del otro mundo. Me quedo con los pantalones con estampado de la bandera de EEUU que llevaba un jarto que pasó por allí.

En esos momentos ya había hambre otra vez, o no, pero decidimos comer un plato típico danés llamado "braendene kaerlighed", que significa "amor quemado". La joyita consiste en puré de patata, espolvoreado con cebolla frita, bacon y remolacha (!!). Se aceptan críticas y sugerencias. Cuando acabamos con la bomba calórica nos tumbamos, y yo me puse a hacer fotos al cielo, que estaba muy curioso. Qué le vamos a hacer, soy así de lila.

Hallábame yo tumbado cuando aparece por el visor de la cámara esta señorita:


Antes de pensar nada, apreté el botón de disparo. La tía se quedó un buen rato mirando así y riéndose, como si estuviera en una película porno de serie Z. Cuando aparté la cámara y miré me di cuenta de que esta mujercilla iba con lo que es la raja al aire. No es que llevara un cinturón ancho, es que llevaba el cinturón que se aprecia en la foto y punto. La visión genital a contrapicado me dejó bastante tocado, pero lo mejor fue cuando nos dijo que si le dábamos 5 kr (menos de un euro). Tía, enseñar el chocho por 5 kr es lo más chungo del mundo. Le dijimos que se había equivocado eligiendo clientes, y nos piramos antes de ver cómo alguien la violaba.

Brian Wilson (Beach boys) tocaba en el Orange Stage, y estuvo muy bien porque había mucho reviejo del blues y del rock y la gente se volvió loca con los éxitos de antaño, yo incluido. Menos mal que el hombre llevaba unos buenos coristas, porque cuando intentaba cantar él sólo era patético. Claro, es que a los Beach Boys, con esos falsetes y esas voces de pito, a ver quién se pone... Por la tontería de ser el único grupo español nos acercamos a ver a Macaco, pero la verdad es que el rollito de guayismo que llevaban me puso un poco de los nervios, y nos piramos corriendo a ver a Interpol, que fue lo mejor del día. El escenario Arena, petado, y los de NYC con sus trajes impecables, dieron un concierto espectacular.

El fin de fiesta lo puso Juan Luis Guerra. Yo flipé bastante cuando me enteréde que cerraba él, pero tampoco es muy de extrañar cuando la gente escandinava se vuelve bastante loca con la salsa y demás folclore latinoamericano. Menos mal que el regetón no ha llegado todavía. La gente se lo pasó teta. Yo, privilegiado, pude cantar la mayoría de las canciones, aparte de por ser mi lengua materna porque a mi padre le encanta. Hasta me emocioné, y es que el escenario naranja es lo mejor. Dice J. que allí Björk hace dos años dio el mejor concierto del mundo. Me lo creo.

Pronto más cositas, que voy de culo con el proyecto y hoy he tenido bastantes contratiempos. ¡Cuidado con la ola de calor, que vais a "sel vítimas"!


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