miércoles, junio 22, 2005

Vuelvo

Ah del blog! Cuánto tiempo que no me paso por aquí... Lo primero pido disculpas a todos los parroquianos por mi larga e insoportable ausencia. Sabré compensaros, lo prometo.

No obstante un embarazo y un parto no son moco de pavo. Tres semanas de embarazo, y ayer por fin entregamos y presentamos el informe final de una asignatura intensiva que me ha tenido bastante ocupado. Todo empezó fatal, porque la asignatura era "Immunological Bioinformatics" y resultó que tenía un 0.2% de immunological y el resto era frikismo puro y duro: unix y perl a go-go. Yo no es que sea un pardillo con los ordenadores, pero esto ha sido muy hardcore. La última semana la he pasado haciendo un proyecto de diseño de vacuna contra la tuberculosis con tres danesas y Mike. Ha sido horrible, no tengo palabras.

Las últimas semanas han sido bastante raras. Primero porque yo sin portátil es como si me amputaran un miembro, y la cosa se alargado un mes, pero gracias a los portes de Yuu y al savoir faire de Pedro, mi cuñado, lo tengo de vuelta en casa viéndome escribir estas líneas.

La vuelta de Yuu se esperaba aquí como agua de mayo, porque también suponía una inyección económica para nuestros paupérrimos bolsillos. Puedo decir que he estado poniendo en práctica los trucos de ahorro más jinchos, basados e inspirados en mi abuelo, la persona más rata del mundo. Lo mejor: como no me daba para comprar el abono con todas las zonas hasta la universidad, ahora tengo que coger la bici desde la estación de tren y hacerme casi 3 kilómetros de cuesta arriba. Pero tengo claro que este es el material del que está hecho una (auto)biografía, y se dirá de mí que soy un hombre que se hizo a sí mismo, y que no olvida sus orígenes. Menos mal que he podido contar con el apoyo (des)interesado de Ann y el Abuelo, y gracias a ellos pude pagar el alquiler y comer varios días.

En este lapso también me ha dado tiempo a hacer mi enésima visita al médico. La razón esta vez fue la vacuna del tétanos, ya que me corté en la mano intentando arreglar mi bici, que puede que pese el doble de su peso real por el óxido. Y es que a perro sarnoso todo son pulgas, y resultaba que aquí mucho welfare y mucha ostia pero si te tienes que vacunar pagas religiosamente la vacuna. Como para andarse con tonterías con el tétanos... prefería morir de tuberculosis, que es mucho más romántico, así que me la puse.

He tenido tiempo de pensar mucho en mi futuro, y por fin he tomado una decisión. Creo que ha sido una decisión bastante pensada, no basada en terceros y espero que madura. Sé que no me voy a arrepentir. No creo que pueda tener ese sentimiento de pertenencia que te ata a un sitio en esta ciudad, en este país. Echo de menos Madrid, con sus zanjas y su M30 levantada y sus carteles de 2012; estar en la calle hasta las mil en camiseta; a los que me quieren y me aguantan, incluidos mis gatos; levantarme una noche de junio empapado en sudor y reptar hasta la nevera para beber gazpacho bien fresquito directamente del cazo; y mucho más. Vuelvo a Madrid en agosto, y es para quedarme.

Todo esto tiene que ver también con alguien a quien he conocido en este tiempo,J, un tío de puta madre con el que he tenido muy buen rollo, la persona con la que más conexión he tenido. Sólo espero no haberle hecho daño, porque aunque no siento lo mismo que él se ha portado conmigo como nadie.

Qué genial fue lo de ayer. Como ya contó Ann, nos mandaron invitaciones para ir a una recepción a la embajada española. Ann estaba encantada porque las cosas de la realeza le fascinan, y el Abuelo y yo que somos un poco más anarkos pues nos la pelaba el tema real pero queríamos ir a ponernos ciegos de tó. En la entrada nos encontramos a tres españoles de la universidad y un poco de la comunidad hispana de los garitos inmundos a los que vamos (algún casado que otro incluido).

La recepción era en el palacio-residencia de los embajadores, donde tras depositar nuestra invitación en una ensaladera en plan Wimbledon pasamos por una línea de recepción y dimos la mano a embajador, señora y cónsul. De ahí al jardín, donde estaba montado el sarao. Había como 4 mesas repletas de comida, y una de bebida que era donde la gente más se arrimaba. Cómo estaban el jamón y el chorizo, ahí bien sudando; unos crepes de cangrejo muy ricos también; las croquetas de pollo espectaculares, y las empanadillas y los hojaldres con chorizo. Los que me conocen ya supondrán que no me separé ni un minuto de las mesas de comida. Hice temblar las fuentes de rollitos de salmón con alcaparras, y en la cola para coger tapa de paella hice migas con unas señoras mayores que eran de traka, de esas que van a la verbena de la Paloma, que son tremendas. Aparte de ponernos ciegos a comer, también le dimos bastante al drinking, y los camareros nos tenían el vaso de tubo preparado según nos veían aproximarnos a la mesa. Hubo encuentros en la tercera fase (Ann se encontró a un compañero del colegio), hicimos relaciones sociales con parte del contingente español destacado aquí, hablamos con el embajador (rebautizado emperador cuando el nivel de alcohol en sangre superó 0.5) y su señora, que era igual que mi tía Mercedes, y nos hicieron fotos de esas que salen en las páginas de sociedad de color sepia del Hola. Por supuesto, llamamos a todo el mundo que pudimos para contar que estábamos comiendo Ferrero Rocher y que la mujer del emperador nos había realmente conquistado. Fue de traka, de lo mejor de este año.

Cuando salimos de allí eran todavía las 8, pero nos sentíamos como si fueran las tantas de la madrugada, y nos quitamos los zapatos, como las mujeres cuando llegan a casa por la mañana y se quitan los tacones (me encantan esas escenas en las pelis). Nos fuimos cual Remedios Amaya a Nyhavn, donde habíamos quedado con Yuu y Michele. Allí me eché una siestecita tirado en los regazos de Pablo y Ann, y después fuimos a su casa a cenar y beber. Como siempre, éstos se apoltronaron y se quedaron jugando al Commandos 3, pero Ann y yo decidimos salir a tomarle el pulso a la noche. Al final de la noche conocimos a un cirujano plástico y un fisioterapeuta madrileños con los que hemos quedado hoy para tomar algo.

Total, que una noche de esas loca loca, muy divertida. Podrían ser todas así.

He vuelto, como Yurena.

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