jueves, mayo 26, 2005

Mi vida sin mi (portátil)

Mi portátil ha decidido tomarse unas merecidas vacaciones. Después de la caña que le meto me parece totalmente lógico, lo raro es que no me haya dado la baja voluntaria. Le echo tanto de menos...

Es por ello (oye) que llevo tanto tiempo sin actualizar. Por eso y porque mi vida aquí tiene lo mismo de interesante que la de un monje franciscano. Llevo dos semanas currando sin días libres y yo creo que ya está bien.

Lo mejor de estos últimos días fue la fiesta euroVisón (sin i) que monté en mi casa. Fue de traka porque vinieron Mike (US) y Andries (Sudáfrica), con lo cual eran totalmente vírgenes (en el tema eurovisiero, porque en los otros a saber dónde y a quién dieron su flor) y me lo pasé teta explicándoles los entresijos y politiqueos del festival más chochi del mundo. Para cuando empezó ya estábamos un poco jartos de cerveza, y los presentadores no parecieron una caricatura. Ella, superaburrida y supervaga y supersosa, y él, que hablaba igual que el del anuncio de radio de Marlboro.

El festival en sí, pues lo de siempre: los buenos nunca ganan. Aunque tras el tongo de Islandia, supe que ganaría Grecia. Me vi explicándoles a los non-EU cómo tenía que sonar una canción para ganar, y que uno tenía que haber visto muchos para saber de antemano quién se lleva el gato al agua. Las votaciones fueron muy divertidas, porque imprimimos unos cartones con banderitas que había en la web de la tele danesa, que aquí la gente se vuelve loca con esto. Mike dando máxima puntuación a UK, que fue un peñazo; Rumanía, que era Safri Duo revisitado; e Israel, porque es muy americano eso de votar a Israel. Menudo otro coñazo. Lo mejor fue que acerté bastantes de los puntos que dieron en las votaciones, y ellos se quedaron un poco impresionados.

Nos meamos con Moldavia y la abuela de Litoral tocando el tambor, y con las bosnias ÁBBidas de victoria. Babaeamos con Suecia, resoplando y haciendo aspavientos cuando Martin miraba a la cámara (mientras Jonas miraba fijamente a la tele, como no dando crédito). Por cierto qué genial la coreografía inspirada en Bob Fosse. VIBramos con el clon suizo de Chloe Sevigny, y vomité escuchando a Letonia. No me acuerdo de Malta, ni Turquía, ni los anfitriones. Pobre Francia, la canción no estaba tan mal. Y con Dinamarca no di crédito, pero supongo que premiaron la originalidad en una edición en que todo fue muy folk. Y un aplauso para Hungría, que fueron mis favoritos.

Así que los 4 grandes, en lo más bajo de la tabla, qué verguenza. Claro que también podría ser que hubiera un complot báltico-soviético para dejarles sin puntos a sabiendas de que, de todas todas, estarán el año que viene. Espero que Suecia no se haya quedado fuera.

Luego salimos, sabiendo que iba a ser una noche loca loca. Había muchisisisisíma gente en los sitios, con pantallas y fiestas temáticas. Y es que para el mariconeo les encanta Europa, pero del euro no quieren ni oír hablar los cabrones. Ann y su visita de Madrid, Poncho y Belén, también estuvieron pero se fueron pronto a casa y no nos pudimos ver. Y al final acabamos en el lugar de siempre, pero al menos yo muy bien acompañado.

Vaya vaya, parece que se va animando todo. Ayer llegué a casa a las tantas, súper orgulloso de no haberme tirado toda la tarde metido en el ordenador. Hacía una noche perfecta para estar en la calle, tirados por los canales, bebiendo cerveza y de charleta hasta las mil.

Qué bien Copenhague, J, qué bien.

|

<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?