martes, mayo 10, 2005

El talento de Mrs Wainwright

Live 05
El sábado fuimos al concierto organizado por The Voice Radio en el Tivoli. Brian McFadden, Daniel Bedingfield, Melanie C y Anna Johnsson como cabezas de cartel, y una recua de raperos y hiphoperos daneses y de al otro lado del charco. El público, de media, no sobrepasaba los 15 y además debían estar recién despertados de la siesta porque allí nadie movía una pestaña.

Fue bastante fiasco porque aparte de que el hiphop nos aburría un poco el concierto era como un programa de Telecinco en sus mejores épocas: dos canciones, envía SMS con la palabra POLI seguida del nombre de tu marca de compresa favorita (y descárgate los logos), y despúes pasaban a la publi y ponían un poco de música de lata. Un cortarrollos horrendo. Menos mal que fuimos porque tenemos la tarjeta anual del Tívoli, que por cierto no mola tanto como el Calco SuperNapy del Parque de Atracciones de Madrid.

Lo mejor: Infernal y Bertine Zetlitz. Y el indio de Bombay Rockers.

Despúes de que un cajero despechado se tragara la tarjeta de crédito de Ann fuimos a comer algo con muchísima grasa, y a tomar unas cervezuelas. La noche acabó pronto para Ann, que tenía que madrugar, y para mí empezó jugando a piedra papel o tijera con unos completos desconocidos, de traka.

El concierto de Rufus
La verdad es que estaba acojonado temiendo que Ann le pareciera infumable, porque le llamé casi con las entradas en la mano y me dijo que sí, que venía, conociendo sólo una canción suya. Pero las dudas se disiparon rápidamente: nos lo pasamos teta.

El concierto era en Vega, una sala muy setentera. Según llegamos empezamos a encontrarnos a gente conocida, cosa que era de esperar debido a la similitud del público de Rufus con el de ChicoyChica: 30% de señoras ricas y excéntricas, 30% lésbico, 20% gay con pluma y 10% infantil.

La telonera íntentó animar un poco al personal pero es que sus canciones eran para abrirse las venas; a Pablo le hubiera encantado. La gente pasó de un pequeño murmureo a parecer una tasca con ruido de platos incluidos, muy fuerte. Menos mal que la tía parecía ir drogadisísima y no le importaba una mierda; luego nos dimos cuenta de que una de las coristas y la telonera eran la misma persona.

Y ya salió Rufus. Ibamos avisados por V. y otros blogs que tenía pluma y tal, pero es que es lo siguiente de tener pluma: es una gran señora del escenario. Dijo que esa noche era muy especial (lo típico) porque estaba una prima suya allí, que era danesa. De repente, al hombre que teníamos justo delante le dió un vahído y cayó redondo, muy fuerte. Rufus seguía haciendo chistes y a Ann le brillaban los ojos de la emoción del descubrimiento y pedía más como si estuviéramos en el Club de la Comedia.

También estuvimos dando el coñazo con que sacara las alitas; creíamos que se iba a poner unas alitas y ya, pero no: se desnudó, dejó ver el tanga de lentejuelas azules que había llevado todo el rato, se colocó unos taconazos rojos, las alas, muchos collares de perlas y una banda de Miss København. No dábamos crédito, y estas alturas ya nos gustaban todos los de la banda, que también iban medio en bolas y disfrazados de piratas y leatheronas. Genial, genial, genial. Otra chica cayó al suelo, debió ser que la situación le sobrepasó por completo.

Musicalmente nos maravilló, porque aparte de su extraordinaria voz la banda tenía muchísima caña. Mis favoritas sobre el escenario fueron "The one I love", "Oh, what a world", "14th Street" y "Beautiful Child", en ese orden. Me quedé con cara de gilipollas esperando que cantara "Instant Pleasure", pero bueno.

Hay que ver qué talento tiene el hombre, que toca la guitarra, el piano, canta y te hace un pase de lencería en el mismo sitio. Esto me hizo una vez más pensar acerca de mi falta de talento musical y, más allá, en general. Siempre he pensado que todo el mundo tiene un talento especial para algo, y que no existen los genios, sino que son gente normal que ha sabido encontrar exactamente esa cualidad extraordinaria que poseen y han sabido explotarla. Y sin ánimo de hacerme la cerillera, yo la verdad es que no sé cuál es la mía, aunque dudo mucho que mi caso sea el de un genio.

Salimos muy contentos del concert y fuimos a casa a ponernos gochos: tabla de embutidos dispuestos en "centrum bola crujis" y croquetas de cocido. No diré nada de cómo estaban para no resultar vanidoso ni ir de guay. Luego estuvimos viendo trozos de "Cachorro", "El grito en el cielo" y "Hedwig and the angry inch".

Tell me why, I don´t like mondays
Me he dormido otra vez y he llegado tarde al laboratorio. Menos mal que hoy no había que hacer nada nuevo, excepto utilizar fenol, que es muy tóxico y puede causar problemas de fertilidad (si te lo bebes o lo esnifas, claro). Total, que en un rato muerto he redescubierto un disco del que me habló mi amigo Luis, de versiones de las canciones de "Hedwig...", en el que casualmente Rufus canta "The origin of love", mi canción favorita. He visto el cielo abierto y ya se me ha alegrado el día, a pesar de que sea 9 de mayo y esté lloviendo todavía.

Este fin de semana seguramente iremos a ver RENT, y eso ya va a ser el acabóse, porque Ann y yo somos SUPERFANS.

Última hora: RENT es en danés así que nos jodemos y no vamos. Que se metan Rent en danés por el yekel; qué valor.

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