martes, abril 05, 2005

Quemados por el sol

Sí, sí. Nadie se lo cree, pero ayer estuvimos comiendo tirados en el césped de la universidad, una posibilidad que ni en mis sueños más bizarros había contemplado. La gente está de mejor humor, se les nota en las caras. El otro día una señora me paró en la estación y de sus palabras en danés pude deducir que me estaba tirando los trastos, muy fuerte.

En definitiva, que la primavera está aquí y la gente se ha vuelto loca. Y como yo no estoy por encima del resto de los mortales, me incluyo.

Este fin de semana ha estado por aquí Leyre, amiga amiguísima de Ann, y ya un poco mía también. El viernes hicimos una cenita en casa con unas amigas de Ida del departamento de español. Intentaron hablar en español, pero nada, al final las pobres se atoraron y acabamos en danespanglish. Ronan estuvo guarreando con la comida, poniendo guacamole, pepino y queso encima de unas lonchas de chorizo ibérico, para joderme. Estuvimos hablando de las gamberradas de Jonas. La última ha sido hacer un audiomontaje para el contestador automático, con la voz de A. Fogh, presidente del gobierno, diciendo cosas como "Dinamarca es un país muy peligroso, con mucho crimen, y tal" y luego sale Jonas y le dice "venga, vale, que te pires". Estoy deseando que llegue el calor de verdad, porque me han dicho que en verano cogen el megáfono y anuncian falsos cambios de vía y destino en la Estación Central, aprovechando que vivimos a escasos 10 metros de los andenes.

Luego nos fuimos a una fiesta que había en la universidad. ¿He dicho fiesta? JÁ. Lo primero, una seguridad que ni en el Pentágono, casi nos cachean para entrar. Luego, no se les había ocurrido otra cosa que poner mesas y velas, y los cuatro gatos que había estaban apoltronados, parecía el velatorio papal. Ida y yo nos lanzamos a la pista de baile a hacer el chorra, y a nuestra llamada acudieron cienes de gentes. Una vez animado el cotarro decidí irme, con la sensación de haber cumplido con mi deber. Como las cervezas en la uni son baratas y están calentorras, pues se me subieron un poco y cogí la bici en dirección al centro, un poco chispa. Mi trayectoria sinusoide debió hacerle mucha gracia a un chico que me encontré por el camino, que me preguntó si me iba a casa. Le respondí que no, que iba a Jailhouse, y me dijo "uy qué bien, vamos". Conducimos por el camino charlando y tal, y yo maravillado de haber ligado en movimiento encima de la bici, es lo último. En realidad el chico había entendido Jazzhouse, y cuando le dije que no, me dijo adiós muy buenas y siguió. La noche tampoco dio para más, aparte de que me dio el rollo cariñoso y estuve un poco pesado con Ann, Leyre y la Galleta.

El sábado me levanté de bastante buen humor. Hacía buen tiempo, así que abrí las ventanas, puse el disco de Nino Bravo y la melancolía se apoderó de mí. Era como estar en casa, un sábado por la mañana cualquiera. Sólo faltaba un cocidito madrileño en el fuego... Ay Mrs Eric, ya se puede venir cargada con el tocino y demás marranadas para deleitarnos. Por la noche estuvimos en Vega, discotecón que está muy bien, y en el que van a arrasar Carol, Nagore, Amanda y Lucy cuando vengan (ya sólo quedan 11 días!!); mientras, Luisja y yo tendremos que pretender que son todas nuestras para que los turcos, que han hecho de la segunda planta un Little Ankara, no se les echen encima. Aunque yo creo que si vendemos a Amanda nos sacamos un dinerito, qué pasa.

El domingo fue bajón total. La astenia primaveral se deslizó por debajo del edredón y me atrapó. Como bien apuntaba Ann, lo mejor en esos casos es autodestruirse y autoflagelarse, y optar entre ver una peli de Von Trier y pedir perdón por seguir viviendo o, como hice yo, Angels in America. Sólo vi los 4 primeros, pero me quedé hecho una mierda. Me fumé el día en casa (nunca volverá a hacer tan bueno, me he perdido la vez que mejor ha hecho) y tuve que ir al laboratorio, lo que me hizo sentir profundamente miserable. A la vuelta quedé con Ann y fuimos a ahogar nuestras penas en grasa y curry, materializados en forma de ThaiBox.

Ayer lunes, laboratorio, curso de danés y a comprar con los chicos de Amager (fuimos al supermercado del cajero punk, pero no estaba). Cuando llegué a casa encendí la tele: el hombre del tiempo diciendo que se acabó lo que se daba; en la tele sueca la 3ª temporada de 24, que aún no he visto y me muero por devorar, pero paso de verla empezada. Quiero hacerme un maratón y verlo todo el mismo día, sin comer ni ir a mear. Tengo mis sospechas de que no es tan buena como las dos primeras, pero Jack Bauer es lo más, y en L.A. hay que morir.

Luego me bajé el archifamoso vídeo de la FAES (que me suena a FE-JONS) y me quedé petrificado. Sólo puedo decir que hay que ser sinvergüenzas, vamos; seguirán pensando que la gente es subnormal, allá ellos. La izquierda, los rojos, el coco, el hombre del saco, cuidado. Venga hombre, por favor. La voz de la narradora me recordaba a unos cuentos-cassette que tenía de cani, que ibas leyendo y a la vez escuchando, y cuando tenías que pasar de página sonaba un pitido que tengo grabado a fuego en mi cóclea. "La reina de las nieves", "La princesa y el guisante", "El traje nuevo del emperador"... muchos de ellos de HC Andersen. Qué fuertes eran los cuentos de este hombre: soldados que mueren entre las llamas, indigentes que mueren ateridas de frío, sapos castigados por su curiosidad, sirenitas travestís abandonadas, patitos que sucumben a las imposiciones estéticas y pasan por quirófano para hacerse unos "retoques"... un poco hardcore.

Esto me lleva a comentar que los actos del aniversario del nacimiento de este hombre fueron una full. Tina Turner, después de jurar y perjurar que ésa sería su última actuación, se subió al escenario como pudo y, bueno, pues lo de siempre, enseñando bien de pierna y abriendo mucho la boca y poniendo cara de leona. La gente pagó por las entradas auténticas barbaridades, para ver a dinosaurios como la ex de Ike, JeanMichel Jarre y Olivia Newton-John. Si por lo menos hubiese cantado "Hopelessly devoted to you"...

Hoy no me encuentro muy católico y me he quedado en casa, me apetece un día casero, de manta y pelis. 11 días y los biolokos están aquí. Voy a limpiar la habitación.

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