miércoles, diciembre 01, 2004

Vida, mucha vida

Ayer me entró ese absurdo ataque de responsabilidad repentina que aparece cuando:
1.- no te has prodigado mucho por clase últimamente,
2.- no has hecho ni el huevo durante el cuatrimestre,
3.- y los exámenes asoman la patita por debajo de la puerta.
Así que decidí que esta última semana de clases debía aparecer por clase con la estúpida esperanza de que los profesores se acuerden de la única cara extranjera que hay en clase. Pero cuál fue mi sorpresa cuando veo que esta última semana está dedicada a profesores invitados que no me van a evaluar. La asignatura en cuestión se llama MMM, y no es que sea precisamente una delicia, es bastante hueso: Medical Molecular Microbiology. El pavo de ayer, un profesor inglés correctísimo en todos los aspectos, venía a hablar de infección e inmunidad. Y de todo lo que dijo (bastante básico, no es por ir de guay, pero hubo uno que levantó la mano para preguntar qué es un epítopo) me quedé con la reveladora idea de que contamos con 1014 células en nuestro cuerpo, y sólo en el estómago albergamos 1015 bacterias. Eso significa que por cada célula nuestra hay diez amigables o puñeteras bacterias. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que estamos bien jodidos.

O no, depende de como se mire. A lo largo de la historia nos hemos empeñado en buscar seres vivos en otros planetas, cuanto más lejos mejor. O incluso dentro del planeta Tierra; nos aterra la idea de estar solos, pero en realidad estamos súper acompañados. Por qué buscar seis grados de separación, V., cuando no necesitamos ni uno para acceder a un mundo inexplorado? Acaso no nos damos cuenta del potencial que tenemos en nuestras entrañas? O es que nos da un miedo atroz pensar en ello? Razones no nos faltan: si quieren nos pueden mandar a criar malvas rápidamente, ya algunas producen las sustancias más tóxicas que existen (más incluso que un disco de Britney Spears). Pero también son buenas ("la bicha es buena, la bicha hace con todo el mundo"), y debemos cuidarlas. Y con eso se gana la vida Danone y gran parte de la industria de productos lácteos, que se inventan bacterias que protegen tu instestino y cosas del palo.

Y como veo que el nivel de friquez de este blog está alcanzando cotas inimaginables, cambio el tercio. Ya ha empezado la navidad. Pero de verdad de verdad, con luces por las calles, velas por todos sitios, galletas de gengibre y canela, vino caliente con especias y guarradas varias. Hoy me he visto de repente explicándole a la gente del laboratorio las estúpidas costumbres navideñas españolas. Les he explicado ese punto de inflexión que supone en la vida de todos nosotros el descubrimiento de la verdadera identidad de los Reyes Magos, y se meaban. Y casi echan la tostada cuando les he descrito el cuadro de Nochevieja: Ramón García y su capa en TVE1 (esperemos que este año, con esos nuevos aires que percibo desde aquí en la cadena estatal, se hagan algunos cambios; por qué no La terremoto de Alcorcón?), acompañado de Paloma Lago y sus imposibles estilismos; las doce uvas y los atragantamientos colectivos; el interminable colapso telefónico tras las campanadas; los programas de refritos musicales y la sempiterna abonada Marta Sánchez, que aunque no tenga disco nuevo siempre tiene algo que cantar; los timos de las fiestas en las que siempre va a haber un fantástico cotillón y canapés durante toda la noche, y sacan cuatro tostadas con fuagras la piara... y un largo y cachondo etcétera.

El caso es que se han quedado encantados, pensando que las navidades en nuestra piel de toro son súper divertidas, y a mí se me ponen los pelos de punta de pensar que en tres semanas estoy volando para allá, dispuesto a ponerme hasta el culo a comer (que por otra parte tampoco es que me eche para atrás después de cuatro meses aquí, vamos) y a reunirme con el típico tío que siempre siempre siempre me pregunta qué carrera estoy estudiando. Después de cinco años y a punto de acabar digo yo que ya está bien.

Pero hasta que llegue el momento de coger el avión creo que lo que debería hacer es ponerme a estudiar como un capullo, porque me parece que a este paso el día del examen los profesores me van a recibir con la muleta de Batuecas. Por cierto, que ayer me escribió Luisja un email, y desde aquí le digo que si pretende compensarme la falta de emails este cuatrimestre con un email de 1K lo lleva claro. Todavía recuerdo aquellas palabras en la falsa despedida de Cibeles, diciendo que se lo iba a currar mogollón... Lucy, gracias por tu comment, tengo muchas ganas de veros ya. A mis niñas Nagore y Carol, que sé que me echan de menos de verdad, no se si leéis esto pero os tengo repartidas por toda mi habitación y por todo mi ser ("toentero").
Y a mi Chocho aprovecho para decirle que aparte de que no me quiere nada, que se tire ya a la piscina con el hombre de su vida, que tienen más tensión sexual no resuelta que Mulder y Scully.

Me voy a currar, que ya está bien.

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