miércoles, diciembre 15, 2004

"Tú te callas, aceituno!"

Me había jurado no volver a escribir un post hasta que hiciera el examen que poco a poco está acabando con mi vida, pero visto el último comment dejado por una tal vallekAna, me veo en la obligación de escribir un post de urgencia y con carácter retroactivo. Es bastante tarde y me esperan cientos de páginas por leer a la luz de este infame flexo, pero la ocasión bien lo merece.

Déjame decirte, vallekAna, que si tengo que hablar sobre MI HERMANA tengo que escribir un post entero y no cuatro líneas al final de un post. Aún así hay gente que me lee a diario, y tú ni siquiera te sabes la dirección de memoria (¿se la sabe alguien?), así que entenderás que les dedique unos verbos, sustantivos, preposiciones y conjunciones.

MI HERMANA nació el 5 de octubre de 1984 en la Clínica Virgen del Mar, en Madrid. Fuentes cercanas a la familia advirtieron "que la niña tenía cara de querer un bocata de chorizo", presagiando el buen ojo de "la niña" en la charcutería a la hora de elegir el jamón, el chorizo y otros productos de la tierra. Yo, que desde pequeño era bastante soso, bobo y tontorrón, estaba encantado con la recién llegada, en vez de pillarme un rebote como sí hizo mi prima Raquel cuando nació Javi. No tengo recuerdo de la primera vez que la vi, pero de lo que sí me acuerdo es que me sacaron corriendo de casa, con el plato de judías verdes a medias, porque mamá había dado a luz. Fíjate qué poco rencoroso soy, sabiendo cómo soy con la comida.

En la guardería, la misma a la que fui yo, les encantaba hacer fiestas de disfraces. Yo, que siempre he sido bastante ecléctico, toqué todos los palos: forzudo con bigote a lo Freddie Mercury, gato con botas (Hermann Monster), nube (con gotas de lluvia incluidas), etc. Pero el disfraz que más se curró mi madre, que se ponía atacada de los nervios, fue uno de bruja que a MI HERMANA le sentaba como un guante.

Los años pasaron, y parece ser que de forma bastante aburrida, pues alguna foto así lo revela ("La cara", como la bautizó mi padre: enfrente del frigorífico y con alguna que otra legaña). Sin embargo, mis recuerdos son más bien nostálgicos. Recuerdo aquellas tardes con el supercinexin en mi habitación; las mañanas (y madrugadas) de Reyes yendo a despertarla para abrir los regalos; las noches de los viernes viendo el "1,2,3" con Mayra Gómez Kemp mientras cenábamos tortilla de patatas; un día que se me cayó un diente mientras veíamos Mary Poppins; las horas debajo de una manta que poníamos con dos sillas y que simulaba "la casa" en mi habitación; etc.

Ella siempre fue más inteligente y astuta que yo. El chantaje estaba a la orden del día: como siempre había alguna cagada mía de la que ella se podía chivar, me hacía firmar unos "contratos" en los que me comprometía a ser una especie de "esclavo", estando a su disposición para jugar siempre que quisiera. Otro dato: cuando se enteró de la verdadera identidad de los Reyes Magos, bastante pronto, se hizo la tonta durante varios años "para no quitarles la ilusión" a mis padres.

Una vez nos llevaron a una sesión de fotos para El País, en la que nos preguntaron qué queríamos ser de mayores. Yo dije biólogo; ella, periodista. Está acabando Enfermería, pero también hay que tener en cuenta que tenía 5 o 6 años y la habían peinado como a Ana Blanco, así que tiene excusa.

Ya de más mayores se convirtió en mi mecenas, apoyando económicamente mis adquisiciones musicales y ayudándome a tapar eternos pufos y despilfarros varios, lo que le servía también para tenerme agarrado por los huevos porque siempre le debía pelas. Después empezó a desarrollar un arraigadísimo sentimiento maternal, que dura hasta nuestros días. Y como bien pone en el comment, se preocupa de todo, es como una madre de 20 años. De hecho va a ser una madre de traka, una auténtica maruja, aunque ella se niegue a reconocerlo. Y yo no sé qué tal tío seré (espero ser el típico tío cachondo que malcría a los sobrinos, se los lleva por ahí y que por supuesto sabe en qué curso de qué sistema educativo están), pero me muero por tener sobrinos.

Así que estoy a la espera de saber si podrá venir a verme en Semana Santa, o antes. Supongo que no se imagina la ilusión que me hace. He de decir que yo no soy ningún angelito, y de todos los epítetos que mi hermana me dedica es más acertado es egoísta. Espero estar a tiempo para cambiar algunos aspectos de mi comportamiento, que a veces no es muy maduro. Sólo espero que ella sepa en el fondo, aunque no se dé cuenta, que es muy importante en mi vida.

Se llama Ana. Y es MI HERMANA.




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