jueves, noviembre 18, 2004

"Ça commence aujourd´hui"


KK28: Kampax Kokken numero 28, ésta ha sido mi residencia durante 91 días, como un Gran Hermano. Una etapa que mañana toca a su fin, así que me parece que es ahora con la habitación vacía, tal y como la encontré (a excepción del blanco nuclear de las paredes gracias a Peter, Sonsy, Pablo y Luismi, que me ayudaron a pintar), cuando toca hacer balance de esta experiencia.

Antes que nada he de describir los 16 personajes con los que he estado compartiendo sal, azúcar, aceite de girasol, vitrocerámica, menaje de cocina y poco más, por desgracia.

La habitación 2801 es de traka. Allí mora Jinquan, ciudadano de la República Popular de China. Al menos eso es lo que yo pensaba, porque aunque siempre veía a su novia por aquí, no podía imaginar que vivían los dos en una habitación que oficialmente sólo es para una persona. Vamos que los talleres de chinos de mi barrio no se han inventado allí, parece que hay una especial tendencia mandarina al hacinamiento. Aparte de la peste a algas y otros productos de ultramar que desprenden sus armarios de la cocina, poco más puedo contar de esta pareja que ha pisado la cocina lo justo.
En la habitación 2802 vive Peter, estudiante de Geografía nacido en una isla muy pequeña de Dinamarca. Peter es la única persona que merece la pena de la residencia, el único que se ha tomado la “molestia” de conocerme, el único que se ha preocupado de hacer de mis primeros meses aquí algo agradable. Me ha enviado una postal deseándome suerte con todo que me ha arrancado unas cuantas lágrimas.
En la habitación 2803 vive Chang, otro chino, estudiante de Biotecnología. El pobre no sabe por dónde le da el aire, no se entera de nada. Se tira todo el día cociendo pollo en salsa de soja, y come como un animal.
La habitación 2804 es la residencia de Lauritz, a.k.a. El muñeco de Michelín, o El muñeco de marshmallow de Ghostbusters. Una pena que no tenga ninguna foto suya. Un apunte: se tropezó con no se qué y al poner el brazo para no caerse se lo tronchó, imaginaros el peso que tuvieron que soportar sus pobres húmero, cúbito y radio.
En la 2805 vive Martin, del que apenas puedo decir nada excepto que hace una de las cosas que menos soporto en la gente, y es hablarte y no mirarte a los ojos. He llegado a pensar que es ciego.
En la 2806 está Christian, un chico que haría las delicias de mi amigo Antonio, que ya me ha dicho que se lo aparte para cuando venga. Christian sabe español y habla con un acento súper gracioso. Es el encargado de comprar las cervezas comunitarias, que aquí es una gran responsabilidad: si no quedan cervezas en la nevera nadie sabe qué puede pasar.
En la 2807 vive Otieno, mitad danés mitad kenyata, de traka. Podría decir que es un auténtico catedrático de la vida, porque siempre lleva razón, sabe de todo y más que nadie. Para él la rueda de volumen de su cadena de música no tiene tope, y tampoco sabe lo que es tener vergüenza, porque no hay domingo que no me despierte a las 8 de la mañana, sobresaltado, pensando que una banda de hiphoperos del bronx ha invadido mi habitación.
En la 2808 he vivido yo.
En la 2809 vive Elin, una chica muy maja que sale con un indio muy majo y que juntos cocinan pollo al curry y cosas muy ricas.
En la 2810 vive Nukartav, de Groenlandia. De apariencia esquimal y carácter reservado, lo único que sé es que le mola el fútbol porque no se pierde un partido en la cocina.
En la 2811 vive Jesper, al que he visto 2 veces desde que llegué, sin exagerar.
La propietaria de la 2812 es Sofie, una groenlandesa con la que tampoco he cruzado ni una palabra. Se alimenta a base de cereales con yogur, tostadas con mantequilla y leche. Rezo por que no desarrolle nunca intolerancia a la lactosa, porque pobre de ella.
En la 2812 vive Bettina, la única chica guapa de la cocina, que por supuesto esta ennoviada. Tampoco se mucho de ella, excepto lo bien que huelen los panes que hace.
En la 2813 vive Birgitte, que es una bigarda de mucho cuidado. Sus padres no debían saber lo que son las caderas, y la hicieron rotundamente recta. Es bastante infantil pero muy maja.
La 2814 está ocupada por la zorra de Salli, una tía que desde el primer día me dejó claro con su indiferencia y su desprecio que no le hacía ni puta gracia que viviera aquí. Ha sido todo lo maleducada que podía ser, y al principio me llevé un disgusto bastante grande. Lo peor es que va de jefa por la vida y le cae bien a los demás. Verla poco por aquí me ha ayudado a sobrellevarlo, y también encontrar a alguien con quien poder despellejarla viva; Otieno y yo nos referimos a ella como “The Bitch”. Ningún remordimiento me queda de haberla robado un alargador de cables (son carísimos) y bastante comida (cómo se cuida la hijadeputa, la cantidad de carne que compra).
La 2815 era la habitación de Rune cuando llegué, pero se mudó y llegó Baris, de nacionalidad turca. Es una pena que acabe de llegar, porque es un tío muy majo con el que además comparto muchas cosas, véase hábitos gastronómicos. Viva la cocina mediterránea, joder.
Para terminar, en la 2816 vive Salomon, de las islas Feroe, que bebe como una esponja y cuando va que ya no puede tragar más se quita la camiseta y pasea su descomunal barriga por todas las habitaciones eructando y tratando de decir cosas que por supuesto nadie de los que estamos sobrios entendemos. Cuando no ha bebido no habla nada. Didáctico ejemplo de los poderes desinhibitorios del alcohol sobre la mente, y a la vez inhibitorio sobre la alcohol monoaminooxidasa en el hígado.

Por supuesto que se me quedan muchas cosas en el tintero, pero con esta breve descripción espero que os podáis hacer una idea de cómo ha sido este tiempo aquí. No todo ha sido malo, el balance es más que positivo. Pero no por la gente que he conocido, sino por el valor de lo que he aprendido de mí y mi capacidad para estar solo, organizar mi vida sin ayuda de nadie. Lo más valioso ha sido aprender el valor de la amistad. Nunca me han faltado amigos, por suerte. Para mí siempre han estado ahí, por defecto, y he de reconocer que pocas veces me he parado a pensar en lo que vale un amigo. Este aprendizaje es doble. Por un lado está saber lo que significa no poder contar con la gente a la que siempre recurres cuando tienes un problema o te sientes mal; por otra parte, estoy muy feliz de haber conocido aquí a gente que de verdad merece la pena.

Estoy seguro de que la nueva etapa en el piso va a ser de traka.

“Hoy empieza todo”.


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