lunes, noviembre 29, 2004

I DON'T believe in you

Después de hacer algunos cambios para poder introducir links el blog ya no me resulta tan visualmente atractivo, aunque creo que para leer lo mejor es fondo blanco, así que se va a quedar así de momento. El mundo HTML es todo un ídem, menos mal que V. me dió la clave para cambiarlo (gracias!).

Mientras espero en el laboratorio a que aparezca el sivergüenza de mi jefe (en realidad entiendo que esté ocupado, debe estar preparando mogollón de curro que se le avecina: es clavadito a Santa), aprovecho para lanzar al ciberviento algo que me lleva atormentando unos cuantos días. Y sé que corro el riesgo de ganarme muchas enemistades, e incluso (puta) de recibir amenazas de muerte y cosas por el estilo, pues las hordas de seguidores de Kylie son muy peligrosas. Pero me da igual: Kylie, estás acabada. Ese "I believe in you" es terrible, y el rollito hada madrina que empezaste a llevar en Moulin Rouge ya está muy visto. Más pruebas de que estás acabada:
- sacas un recopilatorio en plan Abba Gold con dos discos.
- vienes a Denmark y actúas, en vez de Copenhague, en Ålborg, donde no creo que haya un sitio más grande para actuar que el salón de mi casa.

La verdad es que últimamente estoy muy crítico, no soporto a nadie. Será por la influencia de Pablo, mainstream-music-fobo?

Me voy a ver si mis bacterias quieren crecer o no, me parece que hoy tienen el día como yo. El fin de semana (de 5 días) nos ha dejado fatal. Ann, a ver si nos relajamos porque a este ritmo nos van a tener que repatriar en caja de pino.

viernes, noviembre 26, 2004

"Oye, sabes hasta dónde sube la marea?"


Conduciendo un Mercedes automático de 8 m de largo. ¿De donde lo saqué? www.lejetlig.dk

Se supone que esto del blog debe ser en sentido cronológico, pero últimamente mi noción espacio-temporal está bastante perjudicada por culpa de las cervezas y las juergas con Ann O´Nadada y compañía.

La semana pasada me mudé, por fin. Pero no fue una mudanza cualquiera, sino una señora mudanza, o Mrs. Moving. Tras recoger el coche fúnebre en la city, y unos cuantos frenazos fruto de la inexperiencia de quien suscribe con coches automáticos, llegamos a Ikea, donde desayunamos raviolis con salsa de setas y sopa de zanahorias con patatas fritas, a eso de las 12 de la mañana. Y es que os digo que lo de los horarios todavía no lo llevo muy bien...
Para qué os voy a contar cómo fue el tema en Ikea, creo que no queda persona sobre la faz de la tierra que no haya sido seducido por los encantos de sus precios. El punto de no retorno es coger la bolsa amarilla de la entrada, en ese momento ya estás perdido. Es entonces cuando te empiezas a preguntar cómo has podido vivir hasta ese momento sin los maravillosos aparejos de cocina con que cuentan (¿sabíais que el exprimeajos de ikea es al artículo de Ikea más vendido en el mundo?). Así que al final acabas llevándote la bolsa amarilla repleta de chorradas, que cuestan por separado "súperpoco" pero que luego en la caja, suma y sigue, te dan el palo. A título informativo: los Ikea aquí no tienen detectores a la salida...

Así que después de nuestras compras compulsivas (y tb compulsorys), fuimos a mi habitación. En este momento mis recuerdos se difuminan: sólo recuerdo cajas y cajas, muebles y una maleta que valía más por lo que pesaba que por lo que contenía. Todavía no entiendo cómo en tres meses he podido acumular tantas cosas: creo que tengo un síndrome de Diógenes galopante. Cabe decir que tuvimos que hacer dos viajes con el coche fúnebre hasta arriba. Ya en mi nuevo piso, nos esperaban mis compañeros para echarnos una mano. Y es que son súper majos, además de súper bohemios. Por la noche Jonas toca la guitara e Ida, su novia, canta. Tienen un rollo un poco Marlango, así que yo aquí encantado con la viè bohème. De hecho esto de vivir en el centro y mirar la hora en el reloj de la torre del ayuntamiento es lo más bohemio que he hecho en mucho tiempo. Y es que todo esto contribuye a alimentar ese aura de inaccesibilidad que nos caracteriza y del que bien habla Ann O´Nadada.

Hay que joderse lo bien que me lo paso con Ann O´Nadada. Anoche salimos y fue una de esas noches surrealistas de no dar crédito. Habíamos quedado con más gente en un garito donde dan lecciones de salsa. Y os preguntaréis qué cojones hago yo en unas clases de salsa, pero qué os puedo decir, desde que vivo en el centro y sólo tardo 5 minutos andando a cualquier sitio me apunto a un bombardeo. Así que mientras esperaba a Ann en el Oscar (un sitio aburridísimo pero con unas tarjetas para ligar que son de traka) le di plantón a Michael, al que una hora antes había invitado a venir pero que en realidad me apetecía una cagao que viniera. Ann llegó tarde, para variar. Y de allí al garito de salsa, donde presenciamos unas escenas bastante homoeróticas. Cuando pusieron la de "devórame otra vez" nos piramos, aunque me pregunto cómo acabaron allí, que había un rollo dirty dancing total. De allí a otro garito llamado Heaven (¿hay alguna ciudad europea que no tenga o haya tenido un garito de ambiente llamado Heaven?). Poco cabe reseñar de este sitio, excepto los camareros y una pareja de encorbatados que luego resultaron ser freelance uno y bailarín el otro. Pero no cualquier tipo de bailarín, sino uno de los que salen en el juicio final de "Dancer in the Dark". El universo Von Trier nos atrapó en ese momento a Ann y a mí.

Pero a donde quiero llegar es al final de la noche, cuando pusimos rumbo a Ørsteds Park, que es un parque donde hay más cancaneo que en el Moulin Rouge. Allí fue donde conocí al personaje de la noche: Douglas. El pavo llevaba una concha xacobea gigantesca al cuello, al más puro estilo del rey de los freaks Luixi Toledo, ese personaje que decía que Thriller era originalmente suya y Michael Jackson se la había robado en el siglo XII cuando se conocieron en una fábrica de mandos a distancia en la Luna. El tal Douglas decía que la concha se la había regalado su novio de Tahiti, pero yo me apuesto el cuello a que se compró en un todoaveinteduros de Roncesvalles. Pero lo mejor era el rollo Beyoncé que llevaba, moviéndose y contoneándose en plan "hey-girl-watch-out-the-boy-is-mine". Vaya charla sobre la fidelidad nos dio. También nos contó que le invitaron al show de Rikki Lake para hablar sobre la vida gay en Europa, pero no pudo ir porque resultó que unos terroristas se cargaron las Torres Gemelas un 11 de septiembre, y el dijo "hey-boy-i-do-not-travel-with-this-prospect", en plan Kelly Rowland esta vez. Y además nos invitó a un licor de toffe+vodka que llevaba en una bolsa de papel cual mendigo. Y así acabó la noche: Ann no mojó porque se tenía que ir a casa, y yo no mojé....

Por favor visitad esta página que es lo más: http://www.foreskin.org/smegma.htm

Bueno, yo seguiré con mi vida bohemia este fin de semana. El domingo toca mi compañero de piso con Hugo Race, subalterno de Nick Caves y PJ Harvey. Qué fuerte, ya es de noche.

Me despido no sin antes agradecer desde aquí a Pablo, Yuu y Ann que me ayudaron con la mudanza. Ya sé que os mudáis dentro de nada... Sois lo más grande, como diría la Jurado.

jueves, noviembre 18, 2004

"Ça commence aujourd´hui"


KK28: Kampax Kokken numero 28, ésta ha sido mi residencia durante 91 días, como un Gran Hermano. Una etapa que mañana toca a su fin, así que me parece que es ahora con la habitación vacía, tal y como la encontré (a excepción del blanco nuclear de las paredes gracias a Peter, Sonsy, Pablo y Luismi, que me ayudaron a pintar), cuando toca hacer balance de esta experiencia.

Antes que nada he de describir los 16 personajes con los que he estado compartiendo sal, azúcar, aceite de girasol, vitrocerámica, menaje de cocina y poco más, por desgracia.

La habitación 2801 es de traka. Allí mora Jinquan, ciudadano de la República Popular de China. Al menos eso es lo que yo pensaba, porque aunque siempre veía a su novia por aquí, no podía imaginar que vivían los dos en una habitación que oficialmente sólo es para una persona. Vamos que los talleres de chinos de mi barrio no se han inventado allí, parece que hay una especial tendencia mandarina al hacinamiento. Aparte de la peste a algas y otros productos de ultramar que desprenden sus armarios de la cocina, poco más puedo contar de esta pareja que ha pisado la cocina lo justo.
En la habitación 2802 vive Peter, estudiante de Geografía nacido en una isla muy pequeña de Dinamarca. Peter es la única persona que merece la pena de la residencia, el único que se ha tomado la “molestia” de conocerme, el único que se ha preocupado de hacer de mis primeros meses aquí algo agradable. Me ha enviado una postal deseándome suerte con todo que me ha arrancado unas cuantas lágrimas.
En la habitación 2803 vive Chang, otro chino, estudiante de Biotecnología. El pobre no sabe por dónde le da el aire, no se entera de nada. Se tira todo el día cociendo pollo en salsa de soja, y come como un animal.
La habitación 2804 es la residencia de Lauritz, a.k.a. El muñeco de Michelín, o El muñeco de marshmallow de Ghostbusters. Una pena que no tenga ninguna foto suya. Un apunte: se tropezó con no se qué y al poner el brazo para no caerse se lo tronchó, imaginaros el peso que tuvieron que soportar sus pobres húmero, cúbito y radio.
En la 2805 vive Martin, del que apenas puedo decir nada excepto que hace una de las cosas que menos soporto en la gente, y es hablarte y no mirarte a los ojos. He llegado a pensar que es ciego.
En la 2806 está Christian, un chico que haría las delicias de mi amigo Antonio, que ya me ha dicho que se lo aparte para cuando venga. Christian sabe español y habla con un acento súper gracioso. Es el encargado de comprar las cervezas comunitarias, que aquí es una gran responsabilidad: si no quedan cervezas en la nevera nadie sabe qué puede pasar.
En la 2807 vive Otieno, mitad danés mitad kenyata, de traka. Podría decir que es un auténtico catedrático de la vida, porque siempre lleva razón, sabe de todo y más que nadie. Para él la rueda de volumen de su cadena de música no tiene tope, y tampoco sabe lo que es tener vergüenza, porque no hay domingo que no me despierte a las 8 de la mañana, sobresaltado, pensando que una banda de hiphoperos del bronx ha invadido mi habitación.
En la 2808 he vivido yo.
En la 2809 vive Elin, una chica muy maja que sale con un indio muy majo y que juntos cocinan pollo al curry y cosas muy ricas.
En la 2810 vive Nukartav, de Groenlandia. De apariencia esquimal y carácter reservado, lo único que sé es que le mola el fútbol porque no se pierde un partido en la cocina.
En la 2811 vive Jesper, al que he visto 2 veces desde que llegué, sin exagerar.
La propietaria de la 2812 es Sofie, una groenlandesa con la que tampoco he cruzado ni una palabra. Se alimenta a base de cereales con yogur, tostadas con mantequilla y leche. Rezo por que no desarrolle nunca intolerancia a la lactosa, porque pobre de ella.
En la 2812 vive Bettina, la única chica guapa de la cocina, que por supuesto esta ennoviada. Tampoco se mucho de ella, excepto lo bien que huelen los panes que hace.
En la 2813 vive Birgitte, que es una bigarda de mucho cuidado. Sus padres no debían saber lo que son las caderas, y la hicieron rotundamente recta. Es bastante infantil pero muy maja.
La 2814 está ocupada por la zorra de Salli, una tía que desde el primer día me dejó claro con su indiferencia y su desprecio que no le hacía ni puta gracia que viviera aquí. Ha sido todo lo maleducada que podía ser, y al principio me llevé un disgusto bastante grande. Lo peor es que va de jefa por la vida y le cae bien a los demás. Verla poco por aquí me ha ayudado a sobrellevarlo, y también encontrar a alguien con quien poder despellejarla viva; Otieno y yo nos referimos a ella como “The Bitch”. Ningún remordimiento me queda de haberla robado un alargador de cables (son carísimos) y bastante comida (cómo se cuida la hijadeputa, la cantidad de carne que compra).
La 2815 era la habitación de Rune cuando llegué, pero se mudó y llegó Baris, de nacionalidad turca. Es una pena que acabe de llegar, porque es un tío muy majo con el que además comparto muchas cosas, véase hábitos gastronómicos. Viva la cocina mediterránea, joder.
Para terminar, en la 2816 vive Salomon, de las islas Feroe, que bebe como una esponja y cuando va que ya no puede tragar más se quita la camiseta y pasea su descomunal barriga por todas las habitaciones eructando y tratando de decir cosas que por supuesto nadie de los que estamos sobrios entendemos. Cuando no ha bebido no habla nada. Didáctico ejemplo de los poderes desinhibitorios del alcohol sobre la mente, y a la vez inhibitorio sobre la alcohol monoaminooxidasa en el hígado.

Por supuesto que se me quedan muchas cosas en el tintero, pero con esta breve descripción espero que os podáis hacer una idea de cómo ha sido este tiempo aquí. No todo ha sido malo, el balance es más que positivo. Pero no por la gente que he conocido, sino por el valor de lo que he aprendido de mí y mi capacidad para estar solo, organizar mi vida sin ayuda de nadie. Lo más valioso ha sido aprender el valor de la amistad. Nunca me han faltado amigos, por suerte. Para mí siempre han estado ahí, por defecto, y he de reconocer que pocas veces me he parado a pensar en lo que vale un amigo. Este aprendizaje es doble. Por un lado está saber lo que significa no poder contar con la gente a la que siempre recurres cuando tienes un problema o te sientes mal; por otra parte, estoy muy feliz de haber conocido aquí a gente que de verdad merece la pena.

Estoy seguro de que la nueva etapa en el piso va a ser de traka.

“Hoy empieza todo”.


jueves, noviembre 04, 2004

"No hay límite para la grandeza de América" - George W. Bush

“Historia de lo nuestro” vol. 2
Jajaja, lo de “historia de lo nuestro” es definitivamente de traka. Más que nada porque “lo nuestro” no es más que una ilusión, un auténtico espejismo. Así que en este segundo y último volumen de ésta vuestra cibernovela preferida, os contaré de la forma más somera y políticamente correcta (quiero llegar a todos los públicos) cómo se han desarrollado los acontecimientos que me dejaron tras el fin de semana con la cara que veis en la foto. Pero antes debo continuar donde lo había dejado.

Efectivamente, allí estaba. Pero sólo era el principio, ya que iba a tener que pasar casi un mes hasta el primer contacto verbal. Tras repetidos encontronazos en el tren, en los que trataba de sentarme lo más cerca posible para entablar conversación (siempre en vano), y mi indiferencia tras ver que iba a ser una misión harto imposible, un buen día a la salida de clase me preguntó si iba a Copenhague, sugiriendo que podíamos ir juntos. No voy a decir lo que se me pasó por la cabeza en ese momento, pero mi calenturienta mente empezó a elaborar una serie de imágenes propias de noche de viernes en C+.

Tras ese viaje compartido, hubo intercambio de teléfonos e invitación a una fiesta de estudiantes gays en contra de Bush. Lo que parecía que iba a ser una reunión combativa y libertaria al final se quedó en agua de borrajas, y la única revolución allí fue la del DJ, que pinchó el primer disco de las Spice Girls ante el estupor de quien suscribe. Tras unas cuantas cervezas, M. me dijo que me fuera a dormir a su casa. Así que después de un shawarma, como les gusta llamar aquí al kebab de toda la vida, fuimos a la casa de M. Allí, sentado en el borde de la cama con las piernas juntas y las manos metidas entre ellas, pensé cuánto podría tardar en ponerme la ropa y salir corriendo sin que M. se diera cuenta.

Pero esta no es una historia cualquiera, así que cualquier posible final de acuerdo a lo que os he contado sería pura coincidencia. ¿Por qué? Un tupido telón de acero en versión siglo XXI me impidió acceder al Pentágono. El lector puede intrerpretarlo a su gusto. Siempre me encantaron esos cuentos llamados “elige tu propia aventura”.

Y ahora una reflexión a lo Carrie Bradshaw en Sex and the city: “you europeans are so hard to read”. Nunca había tenido un contacto tan brutal y desalientador con el american way of living (and thinking). Claro que después de los resultados electorales, uno se pregunta si en USA la gente tiene verdadero conocimiento de lo que ocurre fuera y la importancia de lo está en juego, o simplemente están escribiendo una carta para concursar en algún sobrecogedor programa de esos que me tienen bastante enganchado y cuyos contenidos comentaré en ulteriores posts.

Vivir en el extranjero, sólo y lejos de los tuyos, es como muchos han definido Gran Hermano: “la vida es más intensa, todo se magnifica, los sentimientos se multiplican”. Sin embargo, nada mejor que una buena dosis de tiempo para ver las cosas de otra manera y aclarar el horizonte. Es curioso cómo parece que cuando peor se puede sentir uno, ocurre algo que te devuelve al estado mental que nunca debiste perder. Varios moles de fotones atravesando las cortinas que no compraste, interminables charlas alrededor de un café, una birra con un trozo de lima, un número de teléfono que apenas recuerdas, una improvisada cena con velas, un olor que te atrapa en una caja y te lleva a casa.

Y sin darte cuenta, llega en el momento apropiado, en el segundo preciso. Sólo hay que estar seguro de que va a pasar.

martes, noviembre 02, 2004

No doy crédito


Este soy yo... y así me he quedado después de los hechos acaecidos este fin de semana.

lunes, noviembre 01, 2004


punch! pow!

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